La pintura facial y corporal es una de las manifestaciones más importantes del maquillaje artístico. El cuerpo es un medio de expresión primordial.
Los mundos
Partiendo de la base de que cada persona es un mundo, podríamos decir que cada maquillador no es únicamente un mundo, sino que nos abre las puertas a mundos paralelos.
Y, si se hace referencia a los mundos paralelos, el que rodea a All Hallow’s Eve, más conocido como Halloween o Noche de Brujas es el mundo paralelo por excelencia.

Es celebrada en la noche del 31 e octubre y sus raíces están vinculadas con la conmemoración celta de Samhain (final del verano).
Fernando Machado es como un celta de la antigüedad cuando llegaba el Samhain; el final de la época de la cosecha y el inicio del año nuevo que llegaba con la época oscura. Es perfectamente lógico, ya que el sol se desvanece y la oscuridad absorbe la mayoría de las horas.
Tanto así que en la antigüedad los celtas creían que la línea que une al mundo con el mundo del más allá se hacía cada vez más delgada en esa temporada.

Esto permitía que los espíritus, tanto benévolos como perversos, pasaran de un lado al otro. Las personas usaban trajes y máscaras para ahuyentar a los espíritus.
Después de todo, la idea era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado.
Fernando M tiene esa capacidad de transformar a una persona en otra completamente diferente. Ya sea para belleza, por un disfraz o simplemente como una muestra artística.
No todos vivimos el maquillaje de la misma manera. No todos maquillamos de la misma forma. Tampoco nos expresamos de la misma manera con el maquillaje.
Un look muy característico es el que diferencia a Fernando Madroñero del resto: tatuajes de calaveras, gafas de marco negro grueso, anillo y cadena de calavera, camiseta negra, chaqueta de cuero, jeans rotos y botas que más lo asemejan a un amante del gótico que a un maquillador profesional.
Lejos de su imagen se esconde uno de los maquilladores profesionales más importantes de la nueva generación colombiana y que tiene un nombre reconocido en el mundo de la moda alemana.
Desde que Fernando era joven, estuvo involucrado con el arte de alguna manera. Primero tuvo que graduarse del colegio y en ese tiempo prestar el servicio militar obligatorio. Pero, tan pronto culmino con esa etapa estudio bellas artes. Así ingreso al mundo del teatro y de shows, para poder estar metido en la escena artística, de la creación, los colores y la imaginación.
El maquillaje artístico
El maquillaje artístico en comparación con el maquillaje social. Este tipo de maquillaje no busca realzar los atributos ni facciones de la persona, puede variar según su finalidad, ya que puede emplearse con propósitos culturales, sociales y entretenimiento. Es utilizado en medios visuales y audiovisuales tales como el teatro, cine, televisión, fotografía y relacionados.

Al pasar de los años, el maquillaje artístico ha ido cambiando su finalidad, iniciando por identificar toda una cultura hasta adaptarse a los medios visuales o audiovisuales para hacer énfasis en el poder que tienen los pigmentos y cosméticos para transformar la imagen. El maquillaje artístico ha ido evolucionando, volviéndose más habitual a partir de las décadas de los 60’s y 70.
“Yo trato de proyectar esa recursividad características de los colombianos en todos mis trabajos”.
La moda siempre ha tenido un impacto visual fuerte y una historia que se vincula a ella por medio de revistas, libros de moda, desfiles, fotógrafos y maquilladores. Convertirse en maquillador es una evolución.
Desde muy pequeño le gustó la pintura, siempre le gustó el teatro. En el colegio, en cualquier actividad cultural estaba ahí metido.
Fue todo un proceso, cuando salio del ejercito tuvo la oportunidad de conocer la cultura sub urbana de Cali; las discotecas, los grupos de show. En las discotecas en las que daban shows de transformismo, era posible conocer a personas que eran muy recursivas.
Por ello, su inspiración va siempre por el lado de la experimentación y de buscar reinterpretar elementos comunes, de reciclar, de usar cosas inesperadas para hacer obras de arte, de magnificar y potencializar todo lo que existe, existió y existirá.

Cuando visitamos una exposición nunca pensamos en el trabajo que hay detrás, las horas de preparación y los profesionales que lo hacen posible. Muchos pasan por alto el intenso, laborioso, y minucioso trabajo de un maquillador.

En el mundo de la moda, de la fotografía, de la televisión o del cine, son ellos quienes pueden hacer o destruir algo. Como cualquier campo artístico, el ser un buen maquillador requiere de tiempo, constancia, dedicación para dominar este arte.
Cada vez parece más complicado poder trabajar y desarrollarte dentro de un trabajo soñado en cualquier ámbito laboral. Siempre prima el tema rosca, se vuelve un círculo de pocos.
Esto hace que se repitan los nombres, las caras, los estilos y que en muchas ocasiones no se innove.
Por eso, el hecho de que se hayan abierto las puertas solo, sin ayuda de nadie, sin deberle favores a nadie tiene peso. Fernando M. es un artista en toda regla. Es querido entre sus colegas y respetado como persona y como ser creativo que es.
Cuando alguien reconoce su trabajo, cuando alguien lo recomienda, sabe que ha hecho las cosas bien. Puede que en algún momento haya sido difícil, no siempre ha sido reconocido y el mejor trabajo se empieza desde cero.
En el mundo en el que se mueve hay muchas personas latinoamericanas: modelos venezolanas, brasileras, colombianas. Lamentablemente el mundo de la moda tiende a ser superficial, si no tiene una marca especifica, la gente lo ignora y eso es frívolo, vació, un hueco sin luz.
“No quiero caer a lo que le pasa a muchos artistas que es que uno elogio no les afecta, para mi, cada elogio, cada vez que alguien reconoce mi trabajo es un orgullo absoluto. Cuando a mi alguien me da la oportunidad de darme rienda suelta, me dejan hacer mi trabajo como yo quiera, con mi visión, eso es para mi confianza en mi capacidad y en lo que hago.”
Laura Viera A: ¿Cómo es el mundo del maquillaje?
Fernando Machado: El campo del maquillaje es evolutivo como la moda. La fuente de inspiración que tengo ahora está en Internet porque hay más acceso. Pero antes había que rebuscar en cine, teatro, etc.
En imágenes
Dibujar y pintar han sido una constante en su vida desde niño. En sus estudios tenía que realizar los trabajos y dibujos obligatorios como todos los niños y adolescentes.

Desde muy temprana edad decidió que tendría en el trasfondo de su mente y el alma todos los colores, la fantasía, las formas, los ángeles, las calaveras y los espíritus tan buenos como malignos para así tener todo el espectro de la belleza saliendo de él.
Después de todo, esta era la única forma de apreciar otras intenciones, otros planteamientos expresivos, más allá de los académicos y de formación.
Más allá de un trabajo o vocación, el ser maquillador profesional es una forma de vida.
De vivir para el arte, para la creación, para la transformación de los otros. Desde entonces, su actividad profesional ha resultado unida al proceso vital.
En este trabajo, como en cualquiera, lo verdaderamente interesante son los procesos creativos.
Como maquillador, en el impulso creativo existe una relación intuitiva y emocional, en equilibrio con lo que se quiere transmitir.
Siempre hay una relación íntima y única con cada obra; hay algo particular en cada persona que se maquilla. Es necesario un diálogo entre formas, imágenes y colores. Surge ante una necesidad de expresión o comunicación.
“Me encanta la satisfacción de saber que uno va evolucionando como persona y como profesional. Los años le dan a uno sabiduría, eso lo decía mi abuela y mi mamá y ahora les creo. Las experiencias de la vida, las vueltas que tu has dado son lo que te hacen en este momento como persona.”
El trabajo es exigente y demanda mucho de su tiempo. Eso sí, en más de una ocasión, este trabajo es demasiado superficial; entonces, una copita de champán, un canapé pueden ser pequeñas “recompensas” a los sacrificios que se hacen, pero ese no es el mundo de Fernando.
Estando afuera
A la hora de ser inmigrante, casi todo se puede decir que es difícil. La verdad es que hay momentos en los que uno siente que no aguanta, pero no todo es oscuridad.
En caso de ser inmigrante en Alemania, lo más complicado es el idioma. El tratar de entender la mentalidad, la idiosincrasia, el modo de actuar de los alemanes es difícil.
“De eso estoy feliz, no importa cuanto tiempo lleve por fuera, mis raices no se han perdido. Siempre seré yo, el que nació y se crió en Cali.”
El mes más difícil para Fernando es noviembre.
No es gratuito el término Noviembre Negro porque durante esa transición del otoño al invierno, el mundo a nuestro alrededor cambia de forma muy intensa. Empezando porque las horas de sol son menos, hay luz del día pero no se ve el sol.
Da igual cuánto tiempo lleve por fuera, oigo una salsa, el himno, un cambio y se me aguan los ojos, se me pone la piel de gallina.

Fernando Madroñero Domínguez es de Cali. Lo que muchos colombianos hacen cuando salen del país, vienen detrás de un sueño, no solo en la parte profesional que es muy importante si no que también como persona. La verdad es que cambiar de un lugar como Cali a un lugar como Berlín cuesta, pero todo en esta vida tiene un precio.
Laura Viera A: ¿Es difícil salir del país? ¿Qué tal ha sido la vida acá?
Fernando Machado: Difícil salir del país, no creo. Yo en esa época tenía 25 años. Lleno de expectativas, de sueños, de ideas, de anhelos, se me hizo muy fácil salir del país. Fue una decisión que no dudé en tomar. Yo creo que la vida te ofrece unas oportunidades y hay que tomarlas inmediatamente porque después te arrepientes.

Laura Viera A: ¿Te arrepientes?
Fernando Machado: No me arrepiento nunca de la decisión de dejar Colombia. La vida en general es un poco difícil pero creo que tu mismo te tratas de hacerla fácil o difícil, depende de como sea, hasta ahora lo he logrado. Sé hasta dónde puedo llegar y hasta dónde no.
Lleva 18 años viviendo en la capital germana. Cuando llegué a Alemania hace 18 años, este era otro país y Berlín era otra ciudad.
En esos años ha aprendido de la historia alemana, del estancamiento político, de la reconstrucción, del dolor y de la vergüenza que sintieron y cargaron por siempre.
Vio la reconstrucción de Potsdamer Platz. Fue a la inauguración, impresionante, eso era la tierra de nadie ahí. Ha visto cómo la ciudad ha evolucionado.
Laura Viera A: ¿Qué tal ha sido la vida acá?
Fernando Machado: Fue una oportunidad que se me dio, de viajar a Hamburgo. Llegué aquí sin saber nada del idioma, del país, de sus costumbres. Fue una etapa bastante difícil. Puedo decir que he tenido una buena estrella y mucha suerte.
Machado me asegura que a la hora de vivir fuera del país, la comunicación es un tema delicado. En especial si se vive en un país con un idioma tan distinto al tuyo. Pero después de tantos años de vivir en estas tierras germanas, se siente muy contento con su capacidad de comunicación y agradece tener la oportunidad de tener una visión más amplia sobre los alemanes y su cultura.
Lo que más lo ha impactado desde que salió del país es poder vivir con esa libertad, libertad en todo el sentido de la palabra. De hacer lo que se quiere, de acceder a muchas oportunidades, de no tener límites, de tener una visión de 180 grados. Y no es una libertad que se tome a la ligera porque la libertad de poder hacer todo es una responsabilidad muy grande.
La calavera
La calavera no siempre representa la muerte. El hombre siempre ha buscado ser otra persona o tener otro rol en el mundo, no solo por las guerras o con fines religiosos. De ahí nace el maquillaje, lo que yo hago como arte.

Lo más importante es su capacidad de desfigurar y por ello hago referencia a su capacidad de transformar en modelos.
Para lograrlo, es necesario modelar la calavera que hay debajo de esas personas y modelarla con color.
Oficialmente hace una década se dedica a trabajar como maquillador profesional, antes era un hobby que progreso en trabajo porque a la gente le gustaba lo que hacia.
Para crear mundos no se necesita ser Dios, se necesita ser creativo, no ponerse límites, ser capaz de ir un poco más allá.
Como maquillador profesional, considera que mantenerse fresco es imprescindible.
Aunque en su día a día les da un aspecto diferente a las personas, la idea de disfrazarse como alguien más no le llama mucho la atención.
Fernando es fiel a All Hallows’ Eve. Tiene un vínculo especial con esta celebración; en parte puede ser porque magnifica las “calaveras” de otros.
“Creo que vivimos en un mundo donde todos usamos una mascara sea invisible o visible …por hay dicen que el tiempo no cambia a las personas solo que con el tiempo se cae la mascara”
Laura Viera A: ¿Qué te apasiona?
Fernando Machado: Me apasiona mucho el ser creativo. Lo heredé de mi padre, que fue una persona muy creativa. En esa época en Colombia no había acceso a muchas cosas y tocaba ser muy recursivo en cuanto a materiales e ideas, para poder crear un impacto positivo en presentaciones.
Laura Viera A: ¿Qué desconoce la gente de ti?
Fernando Machado: No me gusta mostrar mis sentimientos. Es algo que he aprendido: a cuidar mis sentimientos porque la gente abusa. Entonces, me he dado cuenta de eso en los últimos años.
Laura Viera A: ¿Como has vivido todo el momento pandemia?
Fernando Machado: Yo creo que ha sido un cambio total, de 180 grados. Nos ha volcado de cabeza. En mi caso fue algo como premonitorio porque un año antes de la pandemia dejé como trabajo principal mi trabajo de maquillaje y me concentré en otras cosas. Venía notando que a cierta edad ciertas profesiones van exigiendo más y uno va cambiando el concepto, hay una nueva generación que viene y hay que darle espacio y cabida. Fui muy discreto y comencé a concentrarme en otras fuentes de ingresos sin dejar el maquillaje que me apasiona. Si, me pegó muy duro los primeros tres meses.
Concluyendo
Fernando, talento orgullosamente caleño, nunca se imaginó como un artista más del montón. El mundo es un escenario perfecto para su creación, no hay límites en su mente y muchísimo menos en su concepto de arte o moda.
Vivir en el momento le permite una flexibilidad absoluta a la hora de experimentar y enfrentarse al mundo con verdades incómodas. Hace varios años entendió que lo mejor era romper toda clase de fronteras, por eso se ve reflejado en su día a día: artista, maquillador, aprendiz de la vida. Ramos es un hombre con muchas caras que no ha dejado de soñar, por medio de su arte logra realizar un cambio profundo en la mentalidad de los otros.