Una ciudad nacida de un palacio

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Cuando estabamos en mitad del mundial de fútbol en 2014, decidí recorrer una nueva parte de Europa. Que hasta el momento, siendo totalemnte honesta, había ignorado casi en su totalidad. El mundial era especial para nosostros: Colombia y Alemania habian pasado y Croacia, nuestro anfitrion por algunos días también lo estaba denado todo en la cancha. El ambiente era excilerante. Así descubrimos Split, una ciudad nacida de un palacio.

 

Dalmacia

Nicolás Chamás Türk © Solkes

La región de Dalmacia, más concretamente Split, es el centro neurálgico de la costa dálmata, una ciudad con unos 200,000 habitantes. Split, se encuentra situada a casi 400 km de la capital, Zagreb.

El pilar de su economía es el turismo, la industria naval, la viticultura y numerosas empresas que hacen que esta ciudad sea un importante centro administrativo. Split hace parte de Dalmacia Central y se encuentra rodeado por las cordilleras de Kozjak y Mosor.

El clima es mediterraneo. Es un punto central ya que se encuentra comunicado practicamente con todo el país, todas las redes de transporte se encuentran ahí. Son muchos los ferrys que unen Split con la mayoria de sus islas, conviriendose en un paso obligado para los turistas.

Tan pronto llegamos, fuimos recibidos por una gran oleada de turistas, sin embargo, el primer respiro fue de frescura y novedad. Sus calles, como lo vi de primera mano, están plagadas de cientos de viajeros que llegan a la costa Dálmata para disfrutar de la caricia del Adriático.

El paisaje es hermoso, la historia de sus pueblos y ciudades amplia, la arquitectura y el arte abundantes, la gastronomía excelente y la hospitalidad incuestionable. La imponente muralla de piedra contrastada con el azul intenso del mar, la forma perfecta de comenzar la aventura en este paraíso. Obviamente, No somos los primeros que pensamos que Split es un pedacito del paraíso ni tampoco seremos los últimos.

Nicolás Chamás Türk © Solkes

 

La historia

Como todas las ciudades, ésta también tiene su historia. Esta ciudad creció alrededor de la casa de descanso del emperador romano Diocleciano, quien nació en el año 245 d.C. En el año 305 se fue al palacio y ahi mismo fue sepultado en el año 313.

Alrededor de la residencia se fueron formando núcleos principalmente poblados por soldados romanos, y ya en su tiempo, entre el palacio y los alrededores, la población del lugar habría alcanzado de 8.000 a 10.000 personas. Poco a poco la futura ciudad iba tomando forma.

Con el pasar del tiempo, el palacio fortificado se convirtió después en una fábrica de uniformes romanos y en el núcleo de la ciudad. Y, a principios del siglo VII, la ciudad romana de Salona fue saqueada por los ávaros (nómadas de Asia Central).

Los refugiados convirtieron el palacio en una ciudad fortificada y el mausoleo de Diocleciano en la catedral de la ciudad.

La estructura del palacio tiene una planta cuadrada, lo cual es típico de la época romana. Dentro del recinto del Palacio se encuentran el Templo de Júpiter, reconvertido en el Baptisterio de San Juan (Sveti Ivan), el Mausoleo de Diocleciano, que pasó a ser una Catedral consagrada a San Doimo (Sveti Dujam) y el Peristilo, que servía para rendir culto al Emperador.

La ciudad amurallada es de estrechas calles, arcos y puentes interiores. Las sombras son las protagonistas. Es más, los pequeños pasillos y túneles a los cuales el sol no llega hacen que los paseos por la ciudad sean más llevaderos en los días de calor. El acceso más comun es la Puerta Aurea. Sin embargo, hay cuatro puertas monumentales en su totalidad: Puerta Auera, Porta Argenta, Porta Ferrea y Porta Aenea. Con cada paso es posible admirar la residencia con mármoles italianos, granito rojo, incluso esfinges egipcias. Teniendo esto en cuenta, en 1979, la UNESCO declaró este palacio Patrimobio de la Humanidad.

La avenida principal de la ciudad amurallada se llena de gente con el transcurso del día. Cientos de turistas y locales. Gente ofreciendo tours de la ciudad amurallada, de esta joya de la historia, por tan solo 1 euro. En espectaculo de el emperador y su corte. Durante las horas soleadas el mármol que cubre el piso de la avenida principal se llena de brillo y la luz que cae desde arriba se refleja sobre el paseo para llena de luz las pequeñas bocacalles aledañas.

 

Desde las alturas

Después era el momento de ver la ciudad desde las alturas. Para lograr esto, fue necesario subir el campanario junto al mausloeo del palacio. Las esclaras son estrechas, de piedra color crema, la torre como tal es angosta y con cada metro que aumenta hacia las alturas el viento parece pegar más.

Lo peor es que las escaleras son estrechas y bastante incómodas ya que el flujo de gente es continuo. Antes de subir, los trabajadores y otros turistas dicen que no es apta para quienes sufren de vertido.

Y, la verdad es que no mienten. El campanario es el elemento dominante del casco antiguo y epicentro de la ciudad. Sin duda alguna, las vista desde el punto más alto de la ciudad es impresionante. El cambio de color de la ciudad se produce cada vez que uno mira por otra de las ventanas de la torre.

Los techos de teja roja se vuelven protagonistas del paisaje contrastando con el azul del mar y el verde de la vegetación. A lo lejos se divisan a lo lejos las múltiples islas que conforman el territorio y el inmenso mar se antoja infinito desde las alturas. Cada una de estas imagenes podrían ser postales.

Después de una tarde más de playa regresamos paseando para disfrutar de las calles, fue así como descubrimos el color ámbar que pinta los imponentes muros en el ocaso.

Nicolás Chamás Türk © Solkes

Pero, la historia de nuestros ancestros va mucho más alla del palacio romano. Existen ortros restos arquológicos importantes como: el Templo de Júpiter y el Mausoleo de Diocleciano que posteriormente se convirtió en La Catedral de San Diomo. En

La Catedral de San Diomo es una obligación. Es un altar ornamentado y el campanario de estilo románico-gótico. Otra de las obras majestuosas que veremos es la de el arquitecto Buvina, tiene una representación de la vida de Jesús en las puertas de la Catedral.

El Paseo Maritimo, es uno de esos caminos que no solo es necesario pero hermoso. En el se encuentra la plaza Republike, que se encuentra muy cerca de la iglesia románica de San Lorenzo y de la Plaza Popolo.

Sin duda, esta ciudad es el lugar idoneo para perderse ya que sus calles son como interminables callejuelas de un laberinto. Un laberinto que mezcla diferentes estilos arquitectonicos, y que nos envuelve con el olor a salitre del mar.

A tan solo 15 minutos del casco antiguo de Varos se encuentra el Parque Forestal. Es un parque sumamente cuidado en el que podemos pasear, entrar al zoologico o ver la increible vista de Split y de fondo la olas del mar.

La punta de esta península está cubierta por un parque forestal de 340 hectáreas sobre 3,5 km de longitud y 1,5 km de anchura máxima. Su cumbre es la colina de Marjan (Brdo Marjan), alcanza 178 m de altura. Siempre ha sido considerada como el pulmón verde de Split a algunos minutos a pie del centro urbano.

 

Cultura, arte y vida maritima 

Split es cultura, arte, vida maritima y relajación. Otro de los factores a tener en cuenta es que Split es una ciudad muy accequible. Con esto quiero decir que la mayor parte de los desplazamientos se hacen a pie.

Es más, el casco histórico está cerrado al tráfico rodado, por lo que para coger cualquier taxi o autobús hay que salir fuera de las murallas de la ciudad. Las estaciones de tren, autobús y ferry se hallan a un corto paseo desde el centro.

Me di cuenta, que una de las mejores opciones, es dormir en un Apartmani. Se que suena extraño pero son habitaciones que fluctúan entre el bed and breakfast y el self-service y que en ocasiones están situados en edificios históricos.

Tal como me di cuenta, Split tiene su auge en verano, época en la que se celebran la mayor parte de festivales y actividades lúdicas. Todos los sabados son cita para conciertos de música clásica.

Nicolás Chamás Türk © Solkes

Split es famosa por los festivales que tienen lugar en su paseo marítimo, sus discotecas frente al mar y sus animados bares dentro de las murallas. El lugar para ver y ser visto es sin duda el paseo marítimo, conocido como Riva, con una sucesión de terrazas que se complementan con balcones encaramados a las murallas del palacio de Diocleciano.

En las placitas del centro histórico también hay acogedoras terrazas donde tomar un café de día o unas copas por la noche.

En la ciudad amurallada, la música se apaga a la una de la madrugada. Es a partir de esa hora cuando la escena nocturna se traslada a la zona de la playa de Bacvice, donde el amanecer acompaña a todos los que esten de fiesta con el Adriático de fondo.

La comida es mediterranea y la variedad de frutas es increible. Para poder probar algunos de los platos tradicionales más deliciosos qeu ofrecen es posible visitar a lugares como; Sperun o Konova Varos. En Sperum hay comida tradicional en la entrada del barrio de pescadores de Veli Varos, la decoración es rústica y mucho ambiente con la presencia estelar de su fundador, Zdravco Banoviç, una leyenda de Split. Por otro lado, Konova Varos, es una taberna o konova cercana al mercado de pescado en Varos data de 1905, cuando era conocida como Mate Jera. Un lugar muy frecuentado tanto por locales como por turistas.

 

No todo es perfecto

No todo es perfecto y todo lugar tiene un pasado. Como muchos capitulos en nuestra historia, resulta dificil imaginar que esta ciudad y este país estuvieron en guerra hace pocos años.

Es dificil imaginar el sufrimiento de una guerra cuando ya ha pasado. Hace tan sólo unos pocos años tuviesen que refugiarse del fuego de los morteros que caía sobre ellos.

El inicio de la guerra de Bosnia-Herzegovina en abril de 1992 lo viví con total indiferencia, me atrevo a decir que no solo fue indiferencia si no que casi no la recuerdo.

Los campos de batalla de Croacia con la firme promesa de no volver nunca más a una guerra balcánica. Los bombardeos sobre la capital eran constantes, pero apenas había imágenes.

Nicolás Chamás Türk © Solkes

Después de la Segunda Guerra Mundial, Croacia se convirtió en una unidad federal socialista unipartiditsa de Yugoslavia. En ese momento, Yugoslavia era gobernada por comunistas. En la década de 1980 la situación política en Yugoslavia se deterioró. En enero de 1990 se fragmentó la Liga comunista de Yugolsavia y ese mismo año se lelvaron a cabo las primeras elececciones miltipartidistas del país.

Esta no iba a ser una transisción pacificia y fácil de llevar a cabo. Los problemas étnicos y políticos desembocaron en la Guerra Croata de Independencia, momento en el cual el Ejército Popular Yugoslavo y algunos grupos paramilitares serbios atacarón. Para finales de 1991, una guerra intensa redujo el control croata a menos de una tercera parte de su territorio. La guerra termino en 1995, con la victoria para Croacia. El primero de julio de 2013, Croacia se convirtió en el 28 miembro de la Union Europea.

 

Más lavanda y pino para la próxima vez

Por último, esta ciudad es puerto de entrada a la isla más conocida de Croacia, sobre todo en lo referente al ambiente nocturno. Hvar, la pequeña Ibiza croata, recibe unos 30.000 visitantes en verano. Su puerto concentra la mayor parte de la diversión.

Nicolás Chamás Türk © Solkes

Desde Split se llega a la isla en una hora con la compañía Jadrolinija o con Krilo. Esta isla ha presenciado gran parte del desarrollo de nuestra historia y sociedad.

Los primeros asentamientos humanos datan de la época de los ilirios. Los ilirios fueron un antiguo pueblo indoeuropeo procedente de los Balcanes. Pero, hasta el momento en el que llegaron los griegos, adquirió cierta relevancia.

La isla huele a lavanda, romero y a pino, plagado de bosques vírgenes y playas de arena blanca. El encanto de Hvar reside en la mezcla de estilos arquitectónicos, gótico, renacentista y en el protagonismo que la aristocracia veneciana ha otorgado a este lugar. El agua templada y exquisito clima del atardecer Mediterráneo nos llamaba, nos clamaba, pedia que nos zambulleramos en el mar de Hvar y beber una copa más. Croacia, el país de las mil islas.

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