Importando piezas únicas

Todas las culturas tienen artesanías que la humanidad admira. En el caso de México tenemos una paleta muy amplia en esta categoría. Esto se debe a que en México existen aún muchos pueblos originarios y afortunadamente muchos siguen llevando a cabo su trabajo artístico.

El arte no es valorado

Sin embargo, esto tiene un lado negativo, las artesanías en mexicanas en su país de origen muchas veces son poco apreciadas o podríamos decir también que son apreciadas pero mal valoradas. O sea muchos mexicanos dicen que bonito, lindo, hermoso, precioso, lo quiero, pero cuando les dicen esta pieza cuesta 500 pesos mexicanos que son actualmente unos 20 euros dicen “que caro” y regatean pidiendo al artesano una oferta.

Entonces la misma persona va al centro comercial y se encuentra una prenda similar pero que pertenece a una colección de una marca o diseñador y la pieza cuesta exactamente lo mismo que la artesanía que le pareció cara y dicen que barato y lo compran sin protestar. Obviamente existen mexicanos que pagan lo que los artesanos piden y que saben el valor del trabajo que se deposite en cada pieza pues son hechas a mano.

Marcela Regalado © Solkes

En la actualidad lo que les presento como introducción es cada vez más raro de encontrar, pero sigue existiendo. Por fortuna, nos topamos cada vez más gente que aprecia la cultura y el trabajo a mano.

Esto en nuestro querido México. Debo decir que sin asombrarnos esto que se está volviendo poco a poco en la normalidad para el mercado de las artesanías, ya lo era para los extranjeros.

Muchos de ellos están tan cautivados que viajan y conocen directamente los lugares, las personas y regresan a casa con las bellas obras. Otros permanecen el país y otros más se informan viendo documentales, fotos, escuchando historias, porque ir tan lejos no es una opción. Pero, si uno visita sus hogares podemos encontrarnos con que también tienen en sus pertenencias más preciadas artesanías y esto lo logran a través del trabajo de personas como Marcela Regalado Guerra, que se dedica a la importación.

Un sueño

Marcela Regalado Guerra, una emprendedora mexicana visualizo un proyecto que convirtió en un sueño que llena de alegría a mucha gente en Alemania. Ella se intereso por la importación de artesanías mexicanas en un inicio únicamente otomíes lo que le dará el nombre a su empresa.

Todo esto empieza por un negocio online de venta de artesanías. La página se llama “la soona otomi” que inmediatamente nos llama a jugar con la posibilidad de que se trate de la zona otomí y después para muchos con el referente del inglés como un acercamiento a la cultura otomí y la realidad es otra.

Marcela Regalado © Solkes

La empresaria nos cuenta cómo dio con el nombre y también que no se quiso encasillar únicamente en productos de origen otomí, pero el nombre fue cautivante. Soona significa Luna en otomí y la luna siempre ha estado relacionada con el poder femenino. Claro porque nosotras somos cíclicas como la Luna.

En la página encontramos una gran diversidad de productos para todo gusto. Estos productos alegran el hogar y el alma. Además hay que resaltar que son productos que se pagaron justamente a sus creadores. Por esto hay que darle el reconocimiento que se merece y apoyar a negocios como el de Marcela.

Este sueño de una mujer valiente y fuerte fue tomando forma con calma porque lo llevo a cabo con todo orden y de forma legal. Pero es un sueño que se fue formando primero únicamente tienda online, después también en físico. Ahora está inaugurando una galería complementaría que está abierta para artistas de cualquier nacionalidad, pero al igual que nosotros se le da prioridad a los artistas latinoamericanos. Y la última parte del proyecto es la altruista, dónde apoyan buscando donativos para ayudar gente de forma directa.

Esto podrá sonar extraño. Pero es justo. Porque la mayoría de nosotros los latinoamericanos tenemos que trabajar muchas veces el doble o triple que personas de origen europeo. Entonces para equilibrar la balanza entre nosotros nos aligeramos la carga.

Dentro del sueño de Marcela están también apoyar a las bordadoras con las que trabaja, ella trabaja principalmente con las mujeres originarias porque son ellas quiénes transmiten su arte y cultura a través de sus piezas.

 

Altruismo

Marcela por placer y negocios antes de esta Pandemia del Covid19 visitaba con frecuencia México, estamos hablando de entre tres y cuatro visitas al año. En una de sus visitas en 2019 había ocurrido un desastre natural que afecto a muchísimos mexicanos, un temblor. Esto afecto a una de las artesanas que es proveedora de Marcela, la señora Juana, se quedó sin vivienda y fue ahí que nació una oportunidad de crecer la soona otomi ahora en el ámbito de la caridad.

Permitiendo la recaudación de donaciones y apoyando a otras pequeñas empresas como fue a la única ferretería del pueblo para reconstruir poco a poco la casa de la talentosa artesana. Y aunque esta faceta se implemento de emergencia y no con un fin de ayuda prologada. La idea no se ha descartado.

Todo lo hicieron de la manera más transparente posible. Todo el dinero quedo visibilizado. Tanto de los donadores como de las compras. Así que Marcela nos aclaró que por el momento se encuentra en búsqueda de proyectos que apoyar, como fue con la casa de la señora Juana.

La tienda y la galería

La tienda no podía quedarse en el mundo virtual teniendo detrás de ella, a una mujer tan agradable que además le gusta tener ese contacto social de atener a sus clientes personalmente. Recaudar las experiencias de los distintos tipos de clientes y sus gustos por las culturas originarias del territorio mexicano.

Así fue que de tienda online se dio en octubre 2019 la oportunidad de hacer pop up en un espacio dónde después de varios pops up se convirtió en la sede de la soona otomi.

Planeada para el 20.02.20 fue una inauguración que duró poco (tres semanas) por motivo de la contingencia aún actual. Pero no fue todo gris y negros, Marcela recibió las ayudas del gobierno alemán durante el tiempo que tuvo que tener cerrado y nuevamente pudo abrir después de cinco semanas. Y después de todos estos pequeños tropiezos podemos gozar de una tienda más amplia.

La apuesta de Marcela es acercar el mundo y cultura originaria a los europeos porque es de conocerse que valoran mucho el trabajo hecho a mano. La mano de obra que se debe pagar justamente.

La mayoría de los clientes de la soona otomi no han visitado México. Por lo que Marcela está informada sobre toda el proceso de creación, la historia de los detalles y su procedencia geográfica y cultural. Transmitiendo todo lo que conlleva cada producto y así es que Marcela no solo vende piezas, sino se convierte en una difusora de las culturas originarias.

Marcela Regalado © Solkes

El trato con los artesanos es muy personal y Marcela tiene un papel fundamental para ellos, les enseña la formalidad y ella respeta los precios que ellos manejas incluso si ellos piden muy poco ella les dice eso no puede ser, pero también del otro lado se a creado la confianza de decir: oye pagaste de más.

También me gustaría hacer conciencia en que muchas veces vemos los productos de importación y lo primero que pensamos es que caro, en México me lo compro mucho más económico. Pero si hay que seguir los lineamientos, pagar los impuestos y los gastos de envíos internacionales podemos contar con que el precio no puede ser el mismo que el país de origen.

La prenda de este año son los cubre bocas, pero también se vende bien los cojines y los vestido.

Con la ampliación de tienda física después de la reapertura se está ofreciendo un espacio amplio a artistas principalmente mexicanos que quieran montar una exposición. Como es la sección más nueva no hay mucho que decir.

El consejo

Marcela Regalado © Solkes

Marcela nos invita a poner atención a nuestras compras, lo que es hecho a mano nunca puede ser barato. Usar la lógica, si no queremos apoyar a explotadores debemos fijarnos que lo original no puede ser barato y que no todo es apropiación cultural.

Hay diseñadores que trabajan directamente con los artesanos. La apropiación cultural es grave.

Yo divagué en el concepto de artesanos y artistas porque los artesanos con los que Marcela trabaja son precisamente artistas, sólo que no tienen título y se dedican ha hacer piezas únicas para uso cotidiano y embellecer nuestras casas y vestuarios.

Hay que reconocer si es inspiración o copia. Hay que preguntarnos el origen de los productos para evitar apoyar a todo. Porque la responsabilidad también está en el consumidor.

No hay bibliografía relacionada.

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