Visitar la Sirenita en Copenhague: un fin de semana mágico

Copenhague es la ciudad más grande de toda Escandinavia, la capital danesa y una de las ciudades más importantes de Europa. Es sin duda una de las ciudades más modernas, pero conserva encantos característicos. Si estás planeando un viaje, visitar la Sirenita en Copenhague es una de las experiencias imprescindibles para conocer tanto la historia como la cultura danesa. Además de esto, es la capital del reino más antiguo del mundo.

A través de sus ojos

Muchos dirían que visitarla es adentrarse en un mundo de palacios reales. De todas las cosas que se pueden hacer, hay ciertas que son obligatorias como comer smørrebrød (tapas), tomar una Carlsberg en el Nyhavn y después caminar hasta perderse y visitar la Sirenita en Copenhague.

Y es que conocer esta ciudad a través de los ojos de la sirenita resulta ineludible. Desde el lugar en el que se encuentra es posible ver las calles organizadas y descubrir el encanto de esta ciudad milenaria.

Laura Viera A © Solkes

Algo que tener en cuenta: en este rincón del mundo hace frío, pero esto no debe ser una excusa para dejar de conocer el afable carácter de sus gentes mientras desvelas los secretos de cada rincón de la ciudad.

Y alguna vez se han preguntado de dónde nace la historia de la Sirenita? Pues yo si… y aunque no es un invento Disney si es un cuento de hadas escrito en 1837 por Hans Christian Anderson.

Su inspiración, sin embargo, proviene de la leyenda danesa en la que se cuenta que los cantos de las sirenas embrujaban a los hombres del mar.

En Copenhague, un humilde pescador se dejó llevar por los cantos de una joven sirena.

Entonces la Sirenita renunció a su inmortalidad a cambio de poseer el aspecto de una mujer. De esta forma, conseguiría mantener el amor de su príncipe.

La estatua fue encargada por el empresario cervecero Carlo Jacobson y donada a la ciudad.

Invierno extremo

Todo debe estar siempre muy claro, la gente que decide viajar en invierno debería recibir más millas de vuelo o café y coco caliente gratis.

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El invierno en Dinamarca es extremo. Cuando los árboles son sólo ramas, cuando hay luz pero el sol no brilla, cuando la gente camina con abrigos y varias capas como si fueran cebollas, ese es el momento en que se puede experimentar la versatilidad.

Es un hecho: en este paraíso nórdico las temperaturas son intensas. Esto significa que estar a -10 grados centígrados es algo normal.

Además, Copenhague es una ciudad costera; el viento es helado y se mete en tu piel y no sale de tu cuerpo.

Sin embargo, visitar esta ciudad en invierno no es un objetivo imposible; una extraña sensación se apodera de ti mientras la recorres.

Pero antes de salir a buscar a esta hechicera del mar, es importante siempre tener zapatos muy cómodos.

La verdad es que aunque tiene un sistema de transporte público impresionante, esta ciudad tiene el tamaño perfecto para ser descubierta a pie o en bicicleta.

Los nombres de las calles se identifican con claridad y estas se encuentran muy bien iluminadas.

Además, Copenhague es una ciudad abierta al visitante; sus habitantes son sociables y acogedores.

Una de las ventajas de visitar esta ciudad durante la temporada de invierno es que la cantidad de turistas locos es mucho menor.

Por ello, es posible disfrutar a fondo de los puntos históricos, pudiendo tomarse todo el tiempo del mundo para visitar la Sirenita en Copenhague.

Laura Viera A © Solkes

Copenhague es fascinante, una ciudad dinámica que esconde sorpresas. A pesar del terrible clima helado, la gente va en bicicleta.

De hecho, la mayoría de las ciudades se definen por sus lugares históricos. Pero una de las mayores actividades culturales está relacionada con las bicicletas. De hecho, hay 350 km de rutas para bicicletas.

Todo debe estar siempre muy claro; la gente que decide viajar en invierno debería recibir o bien más millas de vuelo o bien café y cacao calientes gratis.

Llegando a la estatua

Hay varias formas de llegar a la estatua de la sirenita. Una de ellas, como es obvio, es con el bus turístico, ya que está súper escondida. Sin embargo, se puede llegar caminando, que es, a mi gusto, la mejor manera.

Dentro del parque Kastellet se puede encontrar a la sirenita que ha sobrevivido a toda clase de ataques vandálicos, llegándose a ser decapitada en 1998 o en ocasiones manchada con pintura.

El 26 de marzo de 2010, fue la primera vez que la escultura salió del país. Estuvo en China los 6 meses para una exposición.

Por supuesto, visitar la Sirenita en Copenhague permite contemplar estos detalles históricos que hacen que la experiencia sea única.

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Por otro lado, el centro de Copenhague circula en torno a la avenida Stroget, que nace en la Plaza del Ayuntamiento o Radhus Pladsen y recorre 1 km y medio y termina en la Plaza Real o Kongens Nytorv.

Cada tramo de la avenida Stroget adopta diferentes nombres; Ostergade y Amagertorv son un paraíso consumista, con tiendas de todo tipo. Nytorv y Gammeltorv, los dos siguientes, forman una planicie que une lo que una vez fueron dos plazas.

Y, estar en medio de una cosmopolita enmarcado por los espacios verdes no solo es alucinante si no que le dan el toque natural necesario.

Entre ellos destacan los jardines del Tívoli, lugares en los que la gente pasa su tiempo de esparcimiento socializando y contemplando los numerosos espectáculos.

Aquí se puede encontrar la montaña rusa de madera más antigua en funcionamiento. Es importante saber que hay que pagar la entrada y después cada una de las atracciones.

Y mientras pensaba en la Sirenita, me di cuenta de que Nyhavn (puerto nuevo) es uno de los rincones más conocidos de la ciudad por sus casas coloridas.

Desde Nyhavn salen barcos turísticos a las islas cercanas y también a la ópera. Por ello, visitar la Sirenita en Copenhague incluye disfrutar de la belleza del Nyhavn y sus alrededores.

El puerto nuevo es un lugar muy pintoresco. Es cuadrado y entra en la ciudad; el agua está muy limpia. Desde Nyhavn salen barcos turísticos a las islas cerca de Copenhague y también a la ópera.

Antiguamente estaba llena de marineros, aun los hay pero el puerto se ha vuelto un poco más chic, está situado en la parada de metro de Kongens Nytorv, y es uno de los lugares más animados en las noches.

Yo pensaba que uno de los aspectos más complicados de llegar a la sirenita de mis sueños iba a ser el idioma… hablo tres (Ingles, Español y Alemán) pero no Danes.

Con esto quiero decir que pensaba que iba a ser complicado comunicarme o algo así, pero la verdad es que no lo fue. Los copenagenses y daneses en general son personas muy educadas, cosa que los llena de orgullo. Y, son amigables y relajados que me enseñaron la palabra exacta para esa forma de ser: hygge.

Cualquier visitante que decida visitar la Sirenita en Copenhague podrá comprobar cómo el carácter local se combina con historia y naturaleza.

Es diferente a Europa

A pesar de todas las maravillas, para poder apreciar esta ciudad y este país es necesario pasar tiempo con la gente. Culturalmente hablando, los daneses no son tan reservados como las personas de otros países nórdicos. Ellos son relajados, amantes de la buena comida, conscientes del medio ambiente y muy apegados a sus bicicletas.

Laura Viera A © Solkes

Otra de las muchas maravillas que aprendí mientras buscaba a la sirenita es que uno de los motivos por los cuales los daneses son felices es que confían en su sistema político. Concepto que para mí es totalmente desconocido.

¿Cómo es esto posible? Pues, lo que me explicaron fue “¡confiamos en que están haciendo bien su trabajo, haciendo lo mejor para la gente, fueron elegidos después de todo…. pero esto no quiere decir que los queramos!” Y yo me quedé boquiabierta con la respuesta.

Cualquier persona puede ir a Christiansborg (lugar donde se encuentran el parlamento, la oficina del primer ministro y la corte suprema) y ver a los miembros del parlamento trabajar.

Otro motivo por el cual son tan felices es que tienen sistemas de salud y educación que realmente funcionan. Pero esto no ocurre por arte de magia sino por impuestos realmente altos.

Y, continuando con las maravillas de la capital danesa, es necesario tener en cuenta, que como otras ciudades escandinavas, Copenhague es diferente a Europa.

Por esto mismo, estando en uno de los países con más apertura mental, es imposible no conocer Christiania.

Christiania es el resultado de una sociedad revolucionaria y libre. Es por este motivo que Copenhague es considerada como la tierra de la libertad y la igualdad.

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Aunque actualmente sea más bien un barrio feo y el hogar de los camellos o jíbaros (proveedores de droga) de la ciudad, la parte de las casitas cerca del río es donde habitan los verdaderos cristianitas.

En esta zona las casas están bien pintadas y suelen tener un huerto biológico; acérquese y observe lo que queda de un bonito sueño.

Finalmente

Finalmente, Copenhague es el lugar perfecto para un primer contacto con la cultura danesa y escandinava. Todo permite una apreciación absoluta de la identidad, lo cual les da a los visitantes la opción de asimilar el pasado y el presente daneses.

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Cada día, la Sirenita es fotografiada por miles de turistas que llegan de todas partes del mundo. Eso sí, hay más de una persona que al ver la estatua se desilusiona por el tamaño (es más pequeña de lo que uno piensa); tan solo mide un metro 25 y yo mido 1 metro 53. Sin embargo, es ese tamaño y esa simpleza que la rodean los que hacen que uno no pueda parar de mirarla y fotografiarla. Yo no me la imaginaba tan pequeña, tan alejada de la realidad. Quizás, la sirenita quiere volver a ser inmortal en las fotografías. Es por esto que Copenhague y la Sirenita serán inmortales.

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