Modelo de Naciones Unidas en la educación en las aulas

El Modelo de Naciones Unidas en la educación se ha consolidado como una estrategia pedagógica que favorece el aprendizaje activo y reflexivo en el aula.

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John for Unsplah © Solkes

Tras explorar el enfoque pedagógico y las prácticas docentes asociadas al Modelo de las Naciones Unidas (MUN), esta segunda parte del artículo se centra, de manera específica, en el aprendizaje significativo que esta metodología promueve entre los estudiantes.

A partir de una revisión de teorías del aprendizaje, investigaciones empíricas y experiencias concretas, se examina cómo esta metodología favorece el desarrollo de competencias cognitivas, emocionales y sociales.

Estas competencias resultan esenciales en el contexto educativo actual. Asimismo, se analizan las formas en que el MUN permite a los estudiantes asumir un rol protagónico en su propia formación. De este modo, se generan aprendizajes duraderos, aplicables y conectados con su realidad.

Introducción

Según Martínez (2019), el aprendizaje es un proceso continuo a lo largo de la vida. Este proceso permite a los individuos adquirir habilidades, destrezas y valores necesarios para vivir con dignidad, tomar decisiones y mejorar su calidad de vida. En este sentido, el aprendizaje se nutre de factores como la experiencia, la atención, el estudio, la instrucción, el razonamiento y la observación (ETECÉ, 2022). Estos elementos resultan centrales para comprender el alcance del Modelo de Naciones Unidas en la educación.

Felicia Biutenwerf for Unsplah © Solkes

Por su parte, la teoría constructivista, que guía esta investigación, sostiene que el aprendizaje no se centra únicamente en el conocimiento final. También pone el énfasis en el desarrollo de la metacognición. Este proceso permite a los individuos analizar diversas perspectivas de un problema o situación dentro de su contexto. Además, facilita la evaluación de la opción más adecuada (Villanova et al., 2011). Este enfoque resulta coherente con las dinámicas de aprendizaje promovidas por el Modelo de Naciones Unidas en la educación.

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Aboodi Vesakara for Unsplah © Solkes

En consonancia con esta perspectiva constructivista, el aprendizaje se entiende como un proceso mediante el cual el individuo, a partir de su experiencia, logra comprender situaciones y problemas dentro de su contexto.

Los seres humanos aprenden de manera constante. Para ello, asimilan, memorizan y adaptan conocimientos, ya sea de forma consciente o implícita.

Este aprendizaje se vuelve significativo cuando la persona logra vincular los nuevos conocimientos con los previos. De este modo, se les otorga sentido, pertinencia y utilidad. Esto ocurre, por ejemplo, en las experiencias educativas vinculadas al Modelo de Naciones Unidas en la educación.

Características del aprendizaje significativo

El aprendizaje es un proceso complejo y multifacético que involucra diversas características esenciales, las cuales se ven claramente reflejadas en el Modelo de Naciones Unidas en la educación.

Entre las más relevantes, destaca el hecho de que el aprendizaje puede abarcar cualquier área que el sujeto desee explorar, lo que resalta la importancia de la experiencia y el rol crucial de la prueba y el error en los procesos formativos asociados al MUN.

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Marcus Spiske for Unsplah © Solkes

Además, el aprendizaje permite reestructurar conocimientos previos. Este proceso provoca cambios significativos en el comportamiento. Asimismo, se trata de un mecanismo adaptativo en el que los procesos cognitivos desempeñan un papel clave. Estos procesos determinan si las estrategias y métodos de estudio se ajustan a las necesidades y estilos de cada individuo, un aspecto central del Modelo de Naciones Unidas en la educación.

Por otro lado, no todas las personas poseen las mismas capacidades para aprender. Esta realidad impulsa la creación de pautas definidas que facilitan el aprendizaje. Esto resulta especialmente relevante en metodologías activas como el MUN.

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El Modelo de Naciones Unidas en la educación como estrategia de aprendizaje significativo.

En este marco, el Modelo de Naciones Unidas en la educación se presenta como un proceso de aprendizaje significativo en el que el estudiante asume un rol protagónico y el docente cumple la función de facilitador.

Este tipo de aprendizaje fomenta diversas competencias, como el desarrollo del pensamiento crítico, las habilidades lingüísticas y las capacidades socioculturales y emocionales. Estas competencias se traducen en subdimensiones como el trabajo colaborativo, el aprendizaje autorregulado y el aprendizaje constructivo, todas ellas directamente vinculadas a las dinámicas del Modelo de Naciones Unidas en la educación.

Entre los indicadores de este aprendizaje se incluyen cambios conductuales, reflexiones sobre temas actuales, habilidades de argumentación y resolución de problemas, así como la capacidad de demostrar autonomía, empatía y liderazgo, elementos recurrentes en la implementación del MUN en contextos educativos.

Evidencias empíricas del aprendizaje en el Modelo de Naciones Unidas en la educación

Las investigaciones empíricas sobre el Modelo de Naciones Unidas en la educación destacan su impacto positivo en el aprendizaje de los estudiantes.

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Jon Tyson for Unsplash © Solkes

Por ejemplo, Ramírez (2022) subraya que el aprendizaje se potencia cuando los estudiantes superan los objetivos establecidos durante los debates en las comisiones del MUN.

De manera similar, Gutiérrez y Zirion (2018) señalan que el aprendizaje se construye mediante la negociación y el trabajo cooperativo. Este enfoque posiciona a los estudiantes como protagonistas activos de su propio proceso formativo dentro de esta metodología educativa.

Asimismo, Molina et al. (2023) destacan que, a través del MUN, los estudiantes fortalecen habilidades como la oratoria asertiva y el liderazgo.

Al mismo tiempo, aprenden sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), lo que refuerza el carácter interdisciplinario de esta metodología.

Conclusión

Se invita a los docentes y directivos de educación básica, media y pregrado a fomentar el protagonismo estudiantil en el aula, facilitando la participación en actividades propias del MUN como estrategia de enseñanza-aprendizaje.

Este enfoque favorece la participación activa de los estudiantes, fortaleciendo habilidades como la argumentación, la investigación, el liderazgo y el trabajo colaborativo. No obstante, la investigación también subraya la importancia de evitar su aplicación superficial o descontextualizada, destacando la necesidad de una implementación reflexiva y pedagógicamente fundamentada.

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