Una revolución de moda

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La industria de la moda, es un negocio mundial dedicado al negocio de la fabricación y venta de ropa. La mejor manera de definir la moda es simplemente el estilo o estilos de ropa y accesorios que se llevan en un momento dado por grupos de personas.

Cuando hablamos sobre la industria de la moda nos referimos ha el diseño, la fabricación, la distribución, la comercialización, la venta al por menor, la publicidad y la promoción de todo tipo de prendas de vestir, desde la alta costura hasta la ropa de uso cotidiano.

Un poco de historia

La industria de la moda es un producto de la era moderna. Y, esta es la historia. Antes de mediados del siglo XIX, prácticamente toda la ropa se confeccionaba a mano para los particulares, bien como producción casera o por encargo de modistas y sastres.

Solkes © Solkes

A principios del siglo XX, cuando aparecieron las nuevas tecnologías como la máquina de coser, el auge del capitalismo global y el desarrollo del sistema de producción fabril, y la proliferación de puntos de venta al por menor, como los grandes almacenes- la ropa pasó a producirse en masa en tallas estándar y a venderse a precios fijos.

Aunque la industria de la moda se desarrolló primero en Europa y América, hoy en día es una industria internacional y muy globalizada, en la que la ropa se diseña a menudo en un país, se fabrica en otro y se vende en un tercero.

Por ejemplo, una empresa de moda estadounidense puede abastecerse de telas en China y hacer que las prendas se fabriquen en Vietnam, se terminen en Italia y se envíen a un almacén en Estados Unidos para su distribución a puntos de venta internacionales. La industria de la moda ha sido durante mucho tiempo uno de los mayores empleadores de Estados Unidos, y sigue siéndolo en el siglo XXI.

Los tiempos cambiaron y también la industria de la moda. La industria se volvió más corporativo y menos creativo. Creció a ser un negocio en masa y para el final de los noventas, los diseñadores se volvieron marcas enormes con logos.

Las prendas se volvían más y más caras. La ropa de diseñador se convirtió en ropa de lujo.

Y el otro lado del espectro, la alta moda siguió creciendo. Lo que empezó como ropa de precios razonables, usualmente hechas en fábricas locales, se volvió en un negocio global.

Algunos de los problemas

Aunque la industria de la mode tiene lados positivos, también tiene negativos.

Annie Spratt for Unsplash © Solkes

El trabajo en los talleres de confección textil, satélites y maquilas usan modelos de producción que desmonta al trabajador de todos sus derechos. Así mismo, se le desprovee de protección social y se les somete al autoritarismo.

Existen problemas serios en cuanto a las jornadas laborales. En dichos talleres, los trabajos como ensamble de piezas, bordados, y lavados en prendas terminadas, inciden en que se exceden ampliamente las horas diarias y semanales legales máximas.

Esto es consecuencia de que las ocho horas legales de trabajo no proporcionan el ingreso necesarios, e incluso, este puede ser inferior al salario mínimo.

Como si no fuera suficiente, a esto se suma que no existe pago de horas extras, dominicales, festivos, recargos nocturnos ni tiempos legales de vacaciones.

Consumidores codiciosos

Entre más compañías descubrieron que podrían hacer más prendas por menos dinero si fabricaban en India o China. Lo que empezó como una democratización de la moda, solo comenzó a ir cada vez más rápido. La ropa se volvió tan barata que no tenía punto en hacerlas porque podías comprar un vestido por menos de lo que cuestan metros de tela.

Desde el final de los noventas, en Reino Unido y otros países nos volvimos en una nación de consumidores codiciosos. Las personas compraban porque podían hacerlos, porque era barato y no porque lo necesitaban.

El consumismo en el mundo de la moda se está convirtiendo en un fenómeno más que preocupante.

Solkes © Solkes

El mundo de la moda, especialmente en occidente, ha cambiado de manera drástica en muy pocos años. Lo que nosotros vemos es solo la punta del iceberg de un problema de magnitud internacional y de consecuencias devastadoras para una parte muy importante de la población.

En un principio parecía que el hecho de que la ropa fuera más aceqioble ya que los precios eran mucho más bajos, se ha convertido en un a de las estrategias económicas más letales que ha conocido el ser humano a día de hoy.

Al ver que los precios bajaron, la mayoría de nosotros pensamos que era un resultado de la globalización. Obviamente, La mayoría de las empresas de moda terminaron trabajando en países como China, Bangladesh o Camboya, donde el coste de vida es mucho más bajo que en occidente, y por lo tanto con un coste de producción mucho más bajo también.

El consumismo en el mundo de la moda generado por las grandes empresas ha creado países de esclavos. Lugares en los que los trabajadores del sector textil trabajan jornadas interminables, en condiciones más que penosas y con todas las leyes de su país en contra. Ellos reciben sueldos miserables que no les permiten siquiera cubrir sus necesidades básicas.

Fashion Revolution

Fashion revolution nació un fatidico 24 de abril en 2013. Cuando el bloque de ocho pisos se derrumbó en Savar, un distrito de Daca, capital de Bangladés.

Angelica Salazar © Solkes

En ese edificio se producían prendas para marcas como Benetton, The Children’s Place, DressBarn, Mango, Monsoon, Inditex y Primark, así como para empresas de distribución como El Corte Inglés.

En ese accidente 1,133 personas murieron y 2,500 resultaron heridas, haciendo el evento, el cuarto mayor desastre industrial de la historia.

Consideramos que 1,133 personas son demasiadas para perder en el planeta en un solo edificio, en un horrible día y no levantarnos a demandar un cambio.

Desde entonces, personas de todo el mundo se han unido para usar el poder de la moda para cambiar el mundo.

Fashion Revolution es un movimiento global de personas que creen que un cambio positivo puede suceder si todos pensamos diferente sobre la moda y demandamos mejor. Queremos una industria de la moda limpia, segura, justa, más transparente y más responsable.

Queremos que la moda sea una fuerza positiva. Creemos en una industria que valora la gente, el ambiente, creatividad y que recibe ganancias de manera equitativa.

La sostenibilidad

Para poder entender un poco mejor lo que el sahino revolution quería lograr tuvimos l oportunidad de hablar con Angelica Salazar quien es la representa colombiana para este movimiento.

Lo primero que Salazar nos comento es que la sostenibilidad está más que nunca en la mente de las personas y en su día a día. Y, que para los diseñadores de producto, nuestro compromiso con el medio ambiente debería ser mucho mayor.

Angelica Salazar © Solkes

El principio de la sostenibilidad, es decir, de satisfacer nuestras necesidades sin perjudicar las necesidades futuras, debería estar siempre presente en nuestra mente a la hora de diseñar.

Desde hace mas o menos 14 años vive en Londres. En Colombia trabajaba como diseñadora de empaques.  Llego a Reino Unido porque quería estudiar un master comunicación internacional y estrategia en London Metroplitan University y después de concluirlo decidió quedarse.

Intenta utilizar sus habilidades y experiencia como diseñadora industrial para trabajar como coordinadora del fashion revolution que sale cada abril. Este trabajo lo realiza con la ayuda de voluntarios que ayudan en la activación de la campana quien hizo mi ropa.

“el diseño sostenible es el único diseño que existe en el mundo”

El diseño sostenible es la filosofía de diseño de objetos físicos de acuerdo con principios de sostenibilidad económica, social y ecológica. Abarca tanto el diseño de pequeños objetos de uso cotidiano, como el diseño de edificios y en las ciudades o superficie terrestre.

Angelica Salazar © Solkes

Laura Viera A.: Hace cuánto tiempo trabajas con el tema del diseño sostenible?

Angelica Salazar: Como colombiana aqui en Inglaterra comencémoslos a apreciar muchísimo mas todas las técnicas artesanales y todo lo que es el patrimonio cultural artesanal de nuestro país. siempre como diseñador y mujer une han atraído muchísimo lo que son las artesanías colombianas y del mundo. entonces, comencémoslos a involucrarme con foros en los que se discuten los temas y se crea una comunidad de aprendizaje que puede servir para estudiantes y emprendedores.

Laura Viera A.: Qué quieres lograr?

Angelica Salazar: Básicamente mi realidad, como colombiana en el reino unido ha sido toda una experiencia de vida ya que aventurarse para entender nuestra existencia. Lo que ge intentado lograr es tener un balance satisfactorio entre mi vida personal y mi vida profesional para poder crear un poco un mundo en el que gozar un poco.

Se queer abogar por lograr un cambio sistemático en la forma en la que se esta produciendo y consumiendo la moda y la narrativa que manejan.

Lo que debemos cambiar…

La moda es ahora una de las industrias más globalizadas. Un solo producto puede replicarse en varios continentes antes de llegar a la tienda. Necesitamos considerar cómo trabaja la industria. Necesitamos pensar en un nuevo modelo.

Tenemos un gran impacto social y ambiental. La producción de ropa y la forma en la que la cuidamos después de que la compramos ocupa mucha tierra, agua, energía, químicos y produce demasiada contaminación.

Si queremos que la moda sea vista como una fuerza de bien, necesitamos cambiar la manera en la que pensamos acerca de lo que usamos y por qué. Necesitamos amar nuestra ropa aún más.

El lado humano de la moda

Millones de personas trabajan en la industria de la moda. Creemos que la industria puede y debería trabajar mejor por todos ellos.

Es necesario que se eliminen los trabajo forzoso, trabajo infantil, acoso sexual, discriminación y condiciones peligrosas de trabajo. Éstas son solo unas de las cosas que las personas que hacen nuestra ropa deben enfrentar todos los días.

A pesar de que hay estándares internacionales y leyes nacionales que deben proteger a las personas, el abuso de los derechos humanos es constante en la industria de la moda. El índice global de esclavitud estima que 36 millones de personas están viviendo en algún tipo de esclavitud moderna; muchas de éstas personas están haciendo ropa para el marcas occidentales.

El salario mínimo legal en la mayoría de los países de fábricas textiles es raramente suficiente para que los trabajadores vivan. Por ejemplo, en Bangladesh, está estimado que el salario mínimo solo cubre el 60% del costo viviendo en barrio pobre. Salarios bajos hacen que los trabajadores textiles estén en un ciclo de pobreza y agregando la presión de trabajar horas extras, que impacta en su salud y su seguridad, y afecta también en la calidad de las prendas.

Por otro lado, fabricar ropa consume cantidades excesivas de agua, energía y otros recursos naturales. Necesitamos encontrar nuevas formas de hacer la ropa que amamos, sin que nos cueste la tierra.

Contemos una historia diferente

Nuestra ropa dice mucho sobre nosotros, pero nosotros no sabemos mucho sobre nuestra ropa.

Angelica Salazar © Solkes

Toma mucho hacer una prenda. No solo los diseñadores, las marcas, las tiendas, pero también las granjas de algodón, las desmotadoras, hiladores, tejedores, tintoreros, costureros y otros trabajadoras de la fábrica que hacen la ropa que amamos.

Pero las personas que hacen nuestras prendas están escondidas. No sabemos quienes hacen nuestra ropa. Y ellos no saben quién compra la ropa que hacen.

Al pensar en las personas y las historias detrás de nuestro guardarropa, podemos contar una historia distinta de la moda. Fashion Revolution nos invita a ser curiosos sobre el trasfondo de nuestras prendas de vestir. La moda es la piel que elegimos. La ropa que usamos representa como nos sentimos sobre nosotros mismos. Es nuestro mensaje hacia el mundo sobre quienes somos.

No hay bibliografía relacionada.

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