Oh Pamplona!

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Un hecho imposible de negar es que Pamplona tiene alma conquistadora y es difícil no sucumbir a sus encantos.

Paula Huguet © Solkes

Pamplona es la capital de Navarra. Y, sin duda, es la ciudad más grande de la provincia. Además, de ser el hogar de una de las mayores fiestas del mundo, San Fermín, Pamplona tiene mucho más que ofrecer. Y, afortunadamente, me di cuenta de este hecho.

Es posible alejarse del ruido de la vida urbana y todo ello sin salir de la ciudad.

Hay posibilidades de realizar visitas culturales, de ir a la muralla o de pasarla increíble en las fiestas conocidas en el mundo entero. Es posible comer pinchos exquisitos, de estar en mendio de un ambiente cultural, y de presenciar una calidad de vida que se palpa en cuanto llegas a la ciudad.

A mí gusto, Pamplona es un destino perfecto para un fin de semana, así que lo mejor es que te reserves dos días o un puente.

Un poco de contexto

Pamplona está ubicada en el norte de la península ibérica, y en el centro de la cuenca de Pamplona. Se extiende a ambas orillas del río Arga.

Paula Huguet © Solkes

Tradicionalmente se ha creído que la ciudad fue fundada en el 74 a. C. por el general romano Pompeyo como Pompaelo o Pompelo sobre un poblado preexistente. La ciudad se convertiría desde entonces en una de las poblaciones más importantes del territorio de los vascones.

Como otras ciudades de España, Pamplona ha pasado por varias dominaciones. Fue en el año 1000 a 1035, durante el reinado de Sancho III, cuando la ciudad se convirtió en la capital de Navarra. En 1571, Pamplona se convirtió en la ciudad más fuertemente fortificada del norte.

Por otro lado, la segunda mitad del siglo XX fue el inicio del crecimiento demográfico, industrial y económico de Pamplona.

Pamplona pasó a ser conocida por su antigua artesanía de sandalias, odres, cuerdas y alfarería.

En euskera, Pamplona se llama  Iruña.

Un detalle que me encanta es que tienen su propio vocabulario. Algunas de estas expresiones magnificas son: Hacer pella: No ir al colegio, velador: terraza de bar, moce: chaval, ser laminero: ser goloso, ir en burra: ir en autobús y mostillo: llorón.

En Pamplona, es posible llegar a todas las atracciones turísticas a pie, ya que la gran mayoría está concentrada en el Casco Viejo y sus alrededores. Por esa razón probablemente no necesitarás ningún medio de transporte.

Sin embargo, puede resultar de interés saber que, aunque no hay metro ni tranvía en Pamplona, hay 25 líneas de autobuses circulando por toda la ciudad durante el día (10 por la noche).

Información importante

Pamplona le debe parte de su fama a su hijo adoptivo Ernest Hemingway, quien pasó bastante tiempo en Navarra durante la Guerra Civil española y fue un gran admirador de las fiestas de San Fermín. Hemingway escribió acerca de dichas fiestas y los encierros en su novela “The sun also rises”.

Las fiestas de San Fermín comienzan el 6 de julio y duran una semana entera. Durante esos días, la ciudad es invadida por más de un millón de visitantes y turistas.

Por supuesto, cada mañana se celebra el correspondiente encierro, en el que cientos de personas corren delante de los toros por las estrechas calles del Casco Viejo.

El encierro dura solo unos pocos minutos y por la tarde tiene lugar la correspondiente corrida. Durante las fiestas de San Fermín también tienen lugar otros muchos eventos y actividades, como desfiles, exhibiciones y concursos de deportes vascos, entre otros.

Durante el resto del año, Pamplona o Iruña como es llamada en euskera, es una ciudad bastante tranquila. Eso si, existe un flujo constante de turistas.

¿Por donde empezar?

Creo que la mejor manera de empezar a descurbrir la capital de Navarra es precisamente con una visita al casco histórico. Definitivamente se trata de la zona más bonita de la ciudad.

La mayoría de las calles son peatonales y se abren camino a lo largo del corazón histórico de la ciudad, todo entre iglesias medievales, palacios, bares y restaurantes.

La Plaza del Castillo es el centro y exactamente ahí, es donde Ernest Hemingway solía sentarse a tomar café mientras trabajaba en su libro “Fiesta”.

En el Casco Viejo de Pamplona se pueden apreciar la catedral, la iglesia de San Nicolás, la iglesia de San Saturnino, la iglesia de San Lorenzo, el ayuntamiento y el Museo de Navarra.

Ubicada en el Casco Viejo de Pamplona, la Catedral de Santa María la Real es probablemente el monumento que contiene la mayor cantidad de tesoros históricos y artísticos dela ciudad.

La catedral es parte del museo catedralicio. Este museo contiene no solo los edificios más comunes de otras catedrales como la iglesia, el claustro y la sacristía, sino que también conserva la cillería, el refectorio, la capilla, la cocina y los dormitorios.

Aunque los espacios que pueden ser visitados en la actualidad fueron construidos en épocas diferentes, la mayor parte de la catedral fue construida durante los siglos XIV y XV.

En ese mismo lugar se encontraba con anterioridad un templo romano.

Frente al presbiterio de la catedral se encuentra el mausoleo del rey Carlos III y su esposa. Carlos III fue el responsable de la unificación de la ciudad en 1423.

Bajo su tumba hay una cripta con los restos de todos los reyes del Reino de Navarra desde 1134, pero desgraciadamente no está abierta al público.

B.Boop © Solkes

Probablemente más conocido como icono de las fiestas de San Fermín, ya que es aquí donde se celebra su comienzo.

El Ayuntamiento de Pamplona está situado en el centro del Casco Viejo.

El rey Carlos III ordenó su construcción en 1423 en el punto donde los barrios de los tres grupos étnicos se unían, como símbolo de paz. Desde entonces, la sede del gobierno municipal se encuentra en esta misma ubicación.

A mediados del siglo XVIII, el ayuntamiento estaba prácticamente en ruinas y, en 1752, el edificio fue completamente destruido y reconstruido.

El nuevo edificio se convirtió en uno de los ejemplos más destacados de arquitectura civil barroca de la ciudad. Pero, en 1951 el edificio fue demolido y esta vez se conservó la fachada.

Sanfermines

San Fermín es una de las mayores fiestas del mundo y se celebra todos los años del 6 al 14 de julio en Pamplona en honor de, como su nombre indica, San Fermín.

Cuenta la leyenda que San Fermín fue el primer obispo de Pamplona y que bautizó a 40.000 paganos en 3 días.

Las fiestas comienzan el día 6 de julio a las 12 del mediodía con el chupinazo (pequeño cohete lanzado desde el balcón del ayuntamiento). Durante esa semana, Pamplona se llena de gente con ganas de fiesta proveniente de todo el mundo, todos llevando una camiseta blanca y un pañuelo rojo.

En los encierros, los corredores son perseguidos por 6 toros unos 800 metros hasta llegar a la plaza de toros. Se trata de una actividad muy peligrosa.

Lugares para conocer

El Museo de Navarra es un museo público del Gobierno de Navarra que acoge una colección arqueológica y artística relacionada con la historia de Navarra. Se trata de uno de los museos más importantes de Pamplona.

Aunque originalmente abrió sus puertas en 1910, el Museo de Navarra ocupa el edificio actual en el Casco Viejo de Pamplona desde 1956.

La colección del Museo de Navarra está compuesta por piezas que van desde la prehistoria hasta el siglo XX. Además de algunos artefactos y mosaicos romanos, la otra atracción principal de la colección es el impresionante retrato del Marqués de San Adrián de Francisco Goya.

Paula Huguet © Solkes

Por otro lado, desde sus comienzos, Pamplona fue un poblado fortificado y rodeado por una muralla. Lamentablemente, gran parte de la muralla fue derribada durante la expansión de la ciudad de 1915.

Para aquellos interesados en aprender más acerca de Pamplona y su muralla, es posible visitar el Centro de Interpretación de las Fortificaciones, situado en la esquina de las calles Arrieta y Aralar, junto a la plaza de toros.

Paula Huguet © Solkes

Otra manera de descubrir y disfrutar de la ciudad es ir al Parque de la Taconera. Creado en 1830, es el parque más antiguo y más elegante de Pamplona. Sus jardines son cuidados con espero y presentan hermosas y coloridas decoraciones florales.

El baluarte de la Taconera, fue construido en el XVII como refuerzo del nuevo frente oeste trazado tras la construcción de la ciudadela.

El parque es un pulmon. Entre los árboles de este parque destacan esbeltas hayas, frondosos magnolios y singulares ginkgos biloba. Uno de los árboles más llamativos es la sófora japónica.

 

En un fin de semana tienes tiempo de sobra para poder visitar todo lo que la ciudad tiene que ofrecer, y además te sobrará tiempo para irte de pinchos.

https://www.aprendizajeviajero.com/que-ver-en-pamplona-navarra/

 

 

Concluyendo

Es una ciudad con calles estrechas, casi peatonales. Es una ciudad con muchísimos parques. Los más bonitos: la Ciudadela, Yamaguchi y La Taconera.
En un fin de semana tienes tiempo de sobra para poder visitar todo lo que la ciudad tiene que ofrecer, y además te sobrará tiempo para irte de pinchos. Es uma ciudad escondida en las estribaciones de los Pirineos. Poseedeora de un ambiente tranquilo y relajado con el que la mayoría de las ciudades solo pueden soñar. Sin embargo, una vez que se pone el sol, es una historia completamente diferente.

 

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