Perdidos cerca a la pisada del diablo

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Entre el arte y la cerveza, Múnich es como un pueblo acampado entre colinas

– Heinrich Heine –

La ciudad de Múnich es perfecta para una escapada de fin de semana. Por esto mismo, para disfrutar de la capital de Baviera como un auténtico bávaro, resulta necesario un poco de preparación (algo muy germano).

Yo llegué a la capital Bávara en tren desde Berlin. Y debo decir que la estación de trenes me abrumó por un instante. La cantidad de personas, el ajetreo, la voz en altoparlante… todo! Otro factor que me impresiono es que en las calles aledañas la estación hay mucho borrachos, personas sin hogar y presencia policial. Entonces, pensaba que estaba en un ciudad de proporciones inmensas pero la verdad es que Munich es una ciudad bastante pequeña.

 

Laura Viera A© Solkes

A Múnich le gustas

Al menos cuando yo pensaba en Munich, tenía ciertas imágenes muy presentes: el increíble equipo de futbol, los Juegos Olímpicos de 1972, la cerveza y Oktoberfest. Me gustó ver que la ciudad es mucho más que eso.

El lema de la ciudad es München mag Dich (A Múnich le gustas). Y honestamente, es una ciudad que ofrece una mezcla increíble entre ciudad y campo. El área metropolitana incluye algunas localidades proximas a esta ciudad.

Lo primero para tener en cuenta es que es la tercera ciudad de Alemania y capital de la región de Baviera, Múnich es una de las ciudades más amigables para el turista, y quizá una de las que tiene mejor calidad de vida en Europa.

Junto con Berlín, es la capital de la cultura de Alemania. Además, en ella tienen sede las principales compañías alemanas como BMW, Allianz o Siemens.

Nessa Twix © Solkes

 

Un moderno centro económico

Múnich es un moderno centro económico. El gobierno local fomenta el desarrollo de la industria de alta tecnología y proyectos de investigación en los ámbitos de la biología, las tecnologías de la información, aeroespacio y automotriz.

Laura Viera A© Solkes

Como todo en Europa, esta es una ciudad cargada por la historia a sus espaldas. Los celtas vindelicios habitaron la región de Baviera. Otros pobladores fueron los marcomanos, los suevos y los boios. Éstos, que habían sido expulsados de Bohemia por los marcomanos, se instalaron en la zona a la que llamaron Boiaria, origen del término de Baviera.

La ciudad fue fundada en 1158 por el duque Enrique El León, al lado del puente construido sobre el rio Isar para el trasporte del importante comercio medieval de la sal. Los terrenos eran propiedad de unos monjes y de ellos tomó el nombre de “Munchen”.

En 1504, Múnich se convirtió en la capital del Ducado de Baviera. Y en 1516 se publicó la Ley de Pureza de la Cerveza que tanta trascendencia tendría para el futuro de la ciudad. Dicha ley establecía que la cerveza solamente se debía elaborar a partir de tres ingredientes: agua (de preferencia de vertiente), cebada malteada y lúpulo.

Nessa Twix © Solkes

Tristemente, la ciudad fue cuna del movimiento nazi y escenario de Hitler tras la Primera Guerra Mundial. Exactamente en marzo de 1933 los nazis tomaron el poder en Múnich convirtiéndola en el centro ideológico del nacionalsocialismo.

En 1938 se celebró en la ciudad la “Conferencia de Múnich” en la que se acordó la división de Checoslovaquia.

Múnich sufrió grandes daños en los bombardeos de 1944. El 30 de abril de 1945 las tropas americanas ocuparon la ciudad. Tras una intensa rehabilitación, la ciudad fue perfectamente reconstruida y se convirtió en uno de los destinos turísticos más atractivos y populares de Alemania.

 

Tradición y conservatismo

Cambiando de tercio debo decir varias cosas. Las personas en esta ciudad son muy conservadoras. Aunque hay diferentes sistemas de transporte, las lineas del Sbahn siempre tienen un fallo, un percance, una demora.

Nessa Twix © Solkes

Por otro lado, es realmente interesante saber que a causa de los turistas despistados nacieron los llamados “árboles de mayo” (“maibaum”). Son unos postes informativos (y festivos) que tradicionalmente se colocaban a la entrada de las localidades de la región de Baviera para informar a quienes llegaban sobre las características del lugar.

La capital de la región de Baviera cuenta con una notable belleza arquitectónica y natural. Múnich muestra una perfecta combinación entre modernidad y tradición. Es una ciudad cosmopolita y moderna que, a la vez, mantiene muchas tradiciones típicamente bávaras. Y esto se refleja, también, en su arquitectura.

Para moverse por Múnich, yo recomendaría caminar. Es una ciudad compacta y se puede explorar perfectamente a pie: en 15 o 30 minutos se pueden recorrer varias zonas de la ciudad. También existe la opción de la bicicleta y por supuesto, el transporte público. Eso si, en mi experiencia el transporte público en Munich es un poco costoso.

 

Buscando la pisada del diablo

Cuando empecé a averiguar cosas sobre esta ciudad, me topé con una leyenda magnífica, que cuenta que el diablo visitó una de las iglesias más emblematicas del sur de Alemaia. Visito la catedral de Nuestra Señora de Munich. Al entrar, se colocó en el único lugar desde el cual no se podía ver ninguna de las ventanas laterales, y la ventana frontal estaba cubierta por un altar renacentista que se eliminó en 1860. El demonio se burló de la iglesia y su falta de ventanas, pero al dar un paso más y ver las grandes vidrieras que dan luz al templo, se enfadó y empezó a soplar, intentando así derrumbar la iglesia.

Esto se quedó en mi mente y mientras conocía la ciudad, buscaba desesperadamente las pruebas de dicha leyenda. Y cuesta creer que en una ciudad donde las campanas suenan cada hora, se crea que el diablo caminó por sus calles y se quedó en una de sus iglesias.

Mi reconocimiento de la cuidad comenzó en lo que se considera el centro neurálgico de München, Marienplatz. La fachada de la catedral mira hacia dicha plaza, y justo al lado vemos otro precioso edificio, el Rathaus (ayuntamiento). El gran reloj de la torre (Glockenspiel) es una de las atracciones de la ciudad: un gran dispositivo decorado con motivos bávaros que a las 5 de la tarde entra en acción.

Desde la fundación de la ciudad, la Marienplatz está considerada la plaza central de Múnich. El Nuevo Ayuntamiento, de estilo neogótico, domina este “centro neurálgico”, sede de festividades y actos políticos.

A pocos metros de Marienplatz, Viktualienmarkt es el mercado al aire libre más popular de Múnich. Funciona desde principios del siglo XIX y a partir de entonces se fue extendiendo hasta llegar a sus más de 22 mil metros cuadrados. Hay 140 vendedores que ofrecen todo tipo de comidas como frutas frescas, hortalizas, mariscos, quesos y hierbas, entre otros productos. Además, en Viktualienmarkt hay restaurantes y varios eventos tradicionales y folklóricos que pueden disfrutarse en distintas épocas del año.

Para tener una vista aerea de la ciudad es posible subir a la iglesia de San Pedro. La subida son 299 escalones, son muchos, pero la vista es única. Si el clima es adecuado, se pueden ver los alpes.

Nessa Twix © Solkes

Hofbräuhaus es la atracción más popular de Múnich y el restaurante de cerveza más conocido y mencionado en canciones. Cada día se sirven alrededor de 10.000 litros de cerveza. Fue fundada en 1591 por Herzog Wilhelm V y tuvieron que ampliar la zona de restauración al aumentar su popularidad.

Cervecerias hay cientos sino miles. Y las personas que trabajan en ellas son a mi parecer impresionantes. Y, es que logran sostener varias jarras inmensas de cerveza en la mano. Muchas veces, 5 en una mano y 4 en la otra mientras caminan con absoluta soltura.

Hirschgarten es exelente. Cuenta con el jardín cervecero más grande de Alemania. Tiene una capacidad para 8.000 personas, que pueden sentarse a la sombra de castaños o en los diversos salones interiores, decorados en estilo bávaro. Se ubica en el parque Hirschgarten (Jardín de ciervos), hay una gran cantidad de venados que se encuentran aquí.

Las Puertas de la ciudad, antiguas entradas de acceso al lugar, siguen en ahí. Todavía quedan tres de tiempos medievales, Karlstor, Isartor o Sendlinger Tor.

El palacio de Nymphenburg fue la antigua residencia de la casa Wittelsbach. Y para muchos, se ha convertido en una de las visitas obligadas. Está lleno de pequeños lagos y palacetes escondidos.

El Jardín Inglés, o Englischer Garten, está ubicado en el centro de Múnich, al nordeste del río Isar y es uno de los parques urbanos más grandes del mundo.

Fue inspirado en los jardines ingleses, diseñado en 1789 por Benjamin Thompson, y luego fue ampliado por los paisajistas alemanes Reinhard von Werneck y Friedrich Ludwig von Sckell. En total, son más de cuatro kilómetros cuadrados, divididos por la carretera Isarrings, donde hay una abundante vegetación, lagos, estatuas y esculturas. Es realmente extenso y hermoso.

Dentro del parque existen atractivos como la Torre China, la Casa de Té Japonesa, el edificio de estilo griego Monopteros y numerosas cervecerías al aire libre. Una particularidad es que en el jardín fluye el río Eisbach, único en el mundo por formar una ola permanente de un metro de altura a la que acuden numerosos surfistas.

 

Sobre el arte

Me dio gusto saber que Munich es también una ciudad de gran tradición musical. En sus calles encontramos huellas de tres grandes compositores: Mozart, quien cultivó aquí sus primeros aplausos; Richard Wagner, que desarrolló aquí su obra operística; y Richard Strauss, muy crítico con el nazismo, régimen que le tocó vivir.

La ciudad tiene tres pinacotecas fabulosas.

Al oeste del Jardín Inglés se puede encontrar un conjunto único de las tres pinacotecas de Múnich, la Alte Pinakothek, la Neue Pinakothek y la Pinakothek der Moderne, que a su vez forman parte del Kunstareal (Distrito de Arte de Múnich).

Pinacoteca Antigua: es una de las galerías de arte más antigua del mundo y hogar de más de 800 obras maestras europeas desde la Edad Media hasta el final del rococó. Pinacoteca Nueva: alberga obras de arte y la esculturas desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX. Pinacoteca de Arte Moderno: es el mayor museo de arte moderno en Alemania y se enfoca en arte del siglo XX, incluyendo la fotografía y el video.

Nessa Twix © Solkes

Uno de los lugares que más llamo mi atención fue la Fundación Maximilianeum (Stiftung Maximilianeum). Fue creada en el año 1852 por el Rey Maximiliano II. Lo primero es recalcar que un edificio hermoso e impresionante.

Es una institución muniquesa en la que los alumnos más aventajados de toda Baviera pueden alojarse durante sus estudios universitarios. Tienen este derecho hasta que obtienen el primer título que les cualifica para ejercer una profesión. Asi mismo pueden asistir a cursos de idiomas y participar en una estancia de un año en el extranjero. Eso si, es necesario superar varias pruebas de acceso para vivir en este imponente edificio del siglo XIX que, a su vez, es la sede del parlamento de Baviera.

Laura Viera A© Solkes

 

Foto: Nessa Twix © Solkes

Es un pueblo grande

Finalmente llegué a la Catedral de Nuestra Señora de Múnich, conocida como Frauenkirche. Es uno de los edificios turísticos más importantes de Alemania. Ubicada en el centro de la ciudad, esta construcción de estilo gótico fue diseñada por Jörg von Halsbach y erigida entre 1468 y 1488. Es un monumento religioso de 109 metros de altura y 40 metros de ancho. Cuenta con una fachada sencilla donde predomina el ladrillo rojo y destacan las dos torres de 99 metros de altura.

El interior muestra la entrada del Teufelstritt, o “Pisada del Diablo”. Se trata de una huella que, según la leyenda, habría sido dejada por el diablo durante su paso por el templo. Según la leyenda el Diablo la dejó cuando curioseaba mofándose de la iglesia sin ventanas que Halsbach había construido.

Me sorprendió que no todos los muniqueses lo conocen y pocos lo toman. el desayuno bávaro. Medio litro de cerveza y un par de salchichas blancas con mostaza y una brezel. Así, para empezar el día.

Foto: Nessa Twix © Solkes

Confinado en las cervecerías más tradicionalistas de la ciudad, el desayuno tradicional a la bávara es una de tantas peculiaridades de la gastronomía muniquesa. Sencillo y contundente.

Aunque la mayoría de restaurantes abren sobre las 10 de la mañana, el caso es que lo habitual es tomarlo a primera hora, y en muchos locales muniqueses es imposible pedir una salchicha blanca pasado el mediodía.

Me habían dicho que Munich era como un pueblo, grande, pero al fin y al cabo, pueblo. Un ejemplo perfecto es el hecho de que los conductores de los buses esperan a los pasajeros si los ven corriendo, situación que no sucede en Berlin donde le cierran las puertas del bus en la cara a las personas.

En esta parte de Alemania (Bayern, Bavaria), el tiempo pasa despacio y las tradiciones están para ser respetadas. Munich es una ciudad moderna en la que el pasado y el futuro intentan unirse y estar en harmonia. Vale la pena venir a Munich.

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