Carnaval de Negros y Blancos

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El Carnaval de Negros y Blancos es la fiesta más grande e importante del sur de Colombia. Se celebra del 2 al 7 de enero de cada año. Cada año turistas de todo el país y extranjeros visitan la ciudad de Pasto para dejarse empapar de esta mágica celebración.

Brenda Cardona © Solkes

Sobre el Carnaval

Cada año quienes viven el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto son testigos de un festejo colectivo y generoso que celebra la estética y la lúdica en una ciudad centenaria.

Karen Cardona © Solkes

El Carnaval convoca a quienes disfrutan de colores, cosmeticos y del talco, de la estética de las surrealistas carrozas, de las juguetonas comparsas, los disfraces vernáculos y los fantásticos colectivos coreográficos con sus ritmos que acompañan todos los momentos de la fiesta.

Por lo general, Pasto, capital del departamento de Nariño, es pensada como una capital más bien tranquila en la región andina.

Pero, al comienzo de cada año miles de turistas llegan y se sorprenden por una capital que se transforma y pasa de ser una ciudad reposada a una ciudad que se deja seducir por la creatividad.

Así como la ciudad de Pasto es centenaria, su carnaval también data desde las épocas de la Colonia. Estas celebraciones, con la fusión e influencia de la cultura española que generan expresiones de lo que sería el carnaval de Pasto.

La historia del carnaval

A comienzos del siglo XIX, las autoridades de la colonia prohibieron estas fiestas para evitar los levantamientos indígenas. En 1834 reaparecen los festejos de indios con sus churumbeles, los mestizos con mascaradas y principalmente algarabías de vecinos.

Pero en esta ocación, todas estas fiestas estaban enmarcadas en el calendario religioso, principalmente con las festividades de la Virgen de las Mercedes (24 de septiembre) y de la Inmaculada Concepción de María (8 de diciembre).

Algo diferente cada día

Cuando todo empezó, el festejo tan solo duraba dos días, pero en los años veinte se extendió a tres jornadas completas y hoy la celebración dura cinco días.

Cada día hay un protagonista. El 2 de enero los protagonistas son los niños que desde pequeños aprenden los saberes del carnaval y lo demuestran con su capacidad creativa en el desfile del ‘Carnavalito’.

El 3 de enero se realiza el ‘Canto a la Tierra’. Ese día 11 colectivos coreográficos, integrados en promedio por 250 personas, comparten la fuerza andina en sus vestuarios multicolores, sus danzas y sus músicas.

Karen Cardona © Solkes

El 4 es cuando la ‘Familia Castañeda’ y la autoridad lúdica de la ciudad, Pericles Carnaval, les dan la bienvenida a los propios y a los visitantes. El 5, cuando el juego de los negritos nos recuerdan la presencia afro en este carnaval mestizo y el 6 cuando los colores y la majestuosidad del desfile magno le dan fin a la celebración.

Brenda Cardona © Solkes

En la época de la Colonia, durante el 5 de enero se oían los tambores retumbar en las calles de San Juan de Pasto. Era el día en que los esclavos negros obtenían el permiso de sus amos para celebrar, por única vez en el año, su libertad.

Entonces se lanzaban a los caminos y recordaban a sus ancestros a través de la música, la danza y la comida, y para expresar su anhelo de igualdad tiznaban, con carbón, a los blancos que se encontraban a su paso.

Esa celebración, que despertaba a la ciudad entera, fue nombrada como la ‘fiesta de los negritos’ y era tanto el alboroto que los blancos se dejaban contagiar, y dejando a un lado su estatus participaban.

De esta manera, el mundo, a través de la Unesco reconoció las cualidades del carnaval, cuando en septiembre de 2009 lo incluyó en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Brenda Cardona © Solkes

Empezar el año con una piel nueva es el significado que históricamente los pastusos les han dado a estos cinco días de enero. Así, el Carnaval de Negros y Blancos invita a todos sus asistentes a iniciar el año con el espíritu limpio y renovado, luego de una verdadera catarsis colectiva.

Una fusión

El Carnaval de Negros y Blancos tiene su origen en la fusión de múltiples culturas y expresiones, correspondientes a los Andes, la Amazonia y la cultura del Pacífico.

Este hecho lo caracteriza y distingue entre otras expresiones similares, empezando por la fecha en que se realiza. Tiene un origen netamente indígena ya que coincide con la celebración de la Luna (Quilla).

Brenda Cardona © Solkes

Guarda reminiscencia con los rituales efectuados por los pastos y los quillasingas, culturas agrarias que, en época de cosecha, honraban con danzas a la luna, y en otros rituales hacían rogativas al sol, para amparar sus cultivos.

Karen Cardona © Solkes

La fantasía de sus majestuosas carrozas, la música pegajosa de las murgas, el colorido de sus comparsas y los disfraces y el encanto de la danza que ofrecen los colectivos coreográficos.

Se puede ver como cada vez más esta es la fiesta de la fina mezcla del arte, el folclor y el juego que une razas, pueblos y costumbres.

Durante cuatro días, una ciudad que de 500 mil habitantes pasa a tener más de 1 millón de personas con los turistas que llegan procedentes de Cali, Bogotá, Medellín y hasta del vecino país del Ecuador.

Las faldas del volcán Galeras son la cuna de grandes artistas y artesanos. Todos aportan al carnaval su inspiración, creatividad e ingenio para convertirlo en uno de los mejores en Colombia y tal vez en el continente.

 

Lo que significa

Esta es una de las celebraciones más queridas en Colombia.

Magia que se refleja en personas de todas las edades y estratos sociales. Ellos usan diminutas figuras en sus rostros y vestidas de traje multicolor, danzan por las calles para revivir el espíritu indígena bajo el sonsureño y los aires del folclor andino.

La pasión, el amor y el sacrificio por el Carnaval de Negros y Blancos quedaron una vez más enmarcados en un centenar de motivos de la alegre y colorida despedida del 6 de enero. Todo al ritmo del son sureño y en medio de talcos, serpentinas y la algarabía acompañada del grito espontáneo: ¡que viva Pasto carajooooooo!

Karen Cardona © Solkes

El Carnaval de Negros y Blancos de Pasto se convirtió, a partir de entonces, en una fiesta de comunión en la que se expresan la libertad, el juego, el arte, la creatividad, la alegría y el amor fraterno del pueblo nariñense. Es el ejemplo perfecto de la necesidad de recrear el ritual histórico de resistir al tedio, sublimar el trabajo artístico y soñar con otro tiempo y espacio.

El carnaval es incluyente, da cabida a todas las personas, no necesita emular o competir, sino simplemente complementar y aportar desde el afecto. La música, los colores y la imaginación en las distintas modalidades y personajes de las fiestas son palpables. Promueve la fusión con los otros, y en él la calle encuentra su máxima expresión. Los días de carnaval, la ciudad se transforma y seres míticos emanan en medio del ritual que regenera el sentido de la existencia.

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