La cultura que nació por la fusión

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Fundación Mareia © Solkes

Colombia es un país “multicultural” y “pluriétnico”,  pero la diversidad que algunos consideran es evidente en las celebraciones y nunca consideran que es mucho más profundo que eso. El sentido de la multiplicidad en la constitución hace referencia a una serie de comunidades que tienen formas propias de concebir el mundo y la realidad. Nuestro proceso histórico llevó a que dentro de nuestras fronteras se agruparan diferentes tipos de personas que debieron aprender a convivir.

Pero debemos empezar por el principio, o al menos debemos intentarlo. Ahora bien, en el momento en el que los europeos «descubrieron el nuevo mundo» (para ellos era nuevo pero en el continente americano había vida desde siempre) en 1492 el panorama cambió en su totalidad. Simplemente con decir que significó nuevas posibilidades de expansión y recursos.

 

Europeos, indígenas y esclavos

Como es bien sabido a nuestras tierras, las americanas, llegaron los europeos y sus esclavos provenientes de África.

Los portugueses fueron uno de los poderes marítimos más grandes de aquella época. Ellos fueron los principales proveedores de esclavos africanos para los españoles en la primera fase de la colonización de América.

Veronica Luna © Solkes

Pero esta situación cambiaría a partir del año 1533 ya que se necesitaba de más fuerza de trabajo en las colonias. Con consecuencia, los portugueses cambiaban a personas por mercancías o usaban estrategias violentas como la casa de esclavos o la sumisión.

Cuando los españoles llegaron las tierras americanas, se encontraron un territorio con distintas comunidades indígenas que eran tan diferentes entre ellas como las regiones del país. Durante el proceso de conquista, los indígenas americanos fueron diezmados cruelmente.

Debemos recalcar que en el momento en el que se encontraron minas de oro (años 1590-1592) la situación financiera dio un vuelco total. En ese momento, las arcas reales estaban agotadas.

Retomando el tema de los esclavos, los esclavos africanos fueron a través de Cartagena de Indias. Y, fueron llevados en su mayoría a las minas de oro y plata a ser explotadas y los terrenos de recursos naturales.

En ese momento, los esclavos africanos se repartieron en diferentes territorios del Virreinato de Nueva Granada (lo que hoy incluye el territorio colombiano). La ruta se efectuó desde Cartagena de Indias hasta territorios siempre más al sur.

Pero los esclavos fueron adjudicados a tareas de construcción, agricultura y servidumbre doméstica.

Fundación Mareia © Solkes

Pero, pues esto es información que podemos encontrar en libros, si sabemos dónde buscar. Y, como la idea es ir más allá de lo que está a simple vista. decidimos hablar con  Carmenza Rojas Potes / Bambazú quién es feminista negra comunitaria. Estas palabras, no deben asustar, son la verdad y como ella se describe orgullosa y empoderada.

Fundación Mareia © Solkes

L.Viera: ¿Por qué te debo describir con estas tres palabras?

Carmenza Rojas: Lo primero es decir que no es lo mismo ser feminista a tener una corriente de feminismo. Negra, porque es mi raza y esencia.

L.Viera: Bueno, ¿qué paso cuándo llegaron los europeos a América? ¿Cómo fue ese proceso para las negritudes, para las comunidades indígenas?

Carmenza Rojas: Intenso.

Rojas es una mujer poderosa, es impresionante, es de las mujeres que no solo tienen aura, si no que contagia. Tal como ella se describe es «terapeuta negra ancestral, con esa doble espiral en el corazón y útero.»

 

Un nuevo orden social

Y, como era de esperarse, un «nuevo orden social» fue creado. Un orden social que se vio marcado por la iglesia católica. Un orden social en el que se sometió a nativos americanos y esclavos africanos.

Fundación Mareia © Solkes

Por esto mismo, el racismo y la discriminación se convirtieron en una práctica y un asunto “normal”. Y, decimos normal ya que lo empezaron a ver como una actitud que no es excluyente. Gracias a ello, los conquistadores mantuvieron y conservaron la escala social a través del control y el poder.

Sin embargo, los indígenas americanos y los descendientes africanos no aceptaron esta sumisión. Desde el comienzo, lucharon, se rebelaron y lucharon por su libertad.

Fundación Mareia © Solkes

L.Viera: ¿Cómo se revelaron? ¿Cómo se expresó esto en la cultura?

Carmenza Rojas: En la cultura: todos los cantos, los bailes y muchísimas de nuestras palabras, de nuestro vocabulario actual tiene muchas raíces africanas. Lo desconocemos, pero es así.

La esclavitud en Colombia duró oficialmente hasta el año 1851. Pero la abolición de la esclavitud casi invisible en la Nueva Granada (Colombia) no sirvió para que las minorías étnicas de origen africano fueran integradas al proyecto de construcción de nación.

Para que esto ocurriera, han transcurrido más de 100 años para que los derechos de las minorías étnicas fueran reconocidos legal y oficialmente. Este reconocimiento se llevó a cabo con la reforma constituyente del año 1991.

 

Una cuestión de democracia racial

En Colombia el mito de la «democracia racial” reina desde hace tiempo. El surgimiento de una identidad afro, y mucho después de una identidad afrocolombiana está sujeta a la influencia de los procesos históricos, condiciones y factores anteriormente expuestos.

L.Viera: ¿Qué es la conciencia racial?

Carmenza Rojas: No sabría decirte porque para mí la raza no existe. La raza es una invención económica.

Fundación Mareia © Solkes

Los afrodescendientes colombianos han tenido que vivir en medio de tensiones socio-políticas, entre racismo y discriminación. Han tenido que vivir con la pérdida de representación social hasta reencontrar su identidad cultural.

Pero, mientras hablo con Rojas me doy cuenta de una verdad a puño, verdad que para mí  no era evidente. Para ella, como para muchas otras personas, crecer en una sociedad que  esta creada para la division hace que se tenga que cuestionar y apropiar de su raza de una manera que nadie más lo hace.

En su escrito «Vómito poético para quienes tienen el hígado revuelto como yo» nos asegura que: los derechos básicos, aún en 2020 siguen siendo una bandera política año tras año en un ejercicio «democrático» de política representativa dominada por la parapolítica y que sigue aumentando corrupción y putrefacción en nuestras vidas.

Fundación Mareia © Solkes

Un punto que es cada vez más claro es que el comprender las estructuras sociales no ha sido algo fácil.

L.Viera: ¿Porqué se ha dificultado este entendimiento?

Carmenza Rojas: Nos ha tocado aprender solos y solas, aprender de un sistema que nos oprime constantemente y así construimos una conciencia racial.

 

Un legado indispensable

Pero como al principio de este escrito, hago énfasis en que hoy se sienten nuevos vientos, un nuevo “matiz” de las músicas de origen afro-descendiente en Colombia. Unas músicas liberadas de su discriminación anterior como “poco cultas”, “poco valiosas”, “simples”, “fáciles”, todos adjetivos desde la mirada dominante de un mundo occidentalizado, estandarizado y permeado por procesos eurocéntricos que se generaron hace más de 500 años.

Hoy en día se han producido unos cambios que parten de todo el proceso empujado desde las comunidades afrodescendientes logrando paso a paso validación de sus contextos culturales, respeto por su hábitat y formas de organización social.

Entonces, es más que evidente que las comunidades afrocolombianas también han dejado un legado indispensable en la conformación de la Colombia que conocemos hoy en día y que va mucho más allá de lo que la tradición popular propone: la afrocolombianidad es mucho más que un asunto musical, un código de vestir y sentir diferentes de quienes pertenecen a ella, sino también una parte integral de nuestra historia. Las comunidades afro en Colombia también constituyen parte de nuestra memoria como nación, es decir, de la conformación de Colombia como una nación.

Jhon Vanegas © Solkes

El reconocimiento de la diversidad

Así, aunque la diversidad se vincule a regiones y a apropiaciones particulares de los distintos territorios colombianos, hoy, este híbrido de identidades se refleja sobre manifestaciones que van más allá de los límites trazados en los mapas.

Ahora, perdón, hace mucho había que empezar a darle un reconocimiento a la diversidad. Pero, es en el ahora, cuando puedo actuar. Por eso, es que quedó con mil preguntas más sobre lo que está pasando con esa cultura negra y maravillosa que nos rodea.

Fundación Mareia © Solkes

Ahora Leyendo las palabras escrita por Carmenza Rojas me quedo con mucho y tal vez con una de sus reflexiones que me ha impactado, «con el tiempo me he dado cuenta que a diario debo no solo proteger mi vida por ser negra sino además defender mi existencia por ser mujer negra y mi dignidad por ser chocoana.» (Vómito poético para quienes tienen el hígado revuelto como yo)

Esta diversidad de comunidades ha sido tan propia de la historia colombiana, que ha acompañado al país desde su proceso de conquista y colonización. Hemos decidido que aunque las comunidades han estado ahí desde siempre, y han luchado por un mundo más justo en el que no sean discriminados, vistos como personas de segundo rango, el mundo y nuestro país no les pertenecía. Y, esto es una de las mentiras más grandes que hay… por encima del color, más allá del color, son almas con mundos que contar. Por ello, la diversidad debería ser considerada como un principio que se impulsó desde los descubrimientos en el Nuevo Mundo y los procesos que de allí en adelante surgieron.

 

 

Bibliografía:

Constitución Política de Colombia de 1991

Los indigenas en el tiempo de la conquista Por: Marta Herrera Ángel. Banco de la Republica. Credencial historia 146.

Reflexiones sobre los negros en Colombia por José E. Mosquera Berrio

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