En el siglo XX se debe habla de personas

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Yo creo firmemente en que las cosas que nos afectan deben ser reconocidas, y que, si son reconocidas, deben ser dichas. Dichas sin mermelada. Lo que pasa es que muy pocas cosas en nuestro día a día logran salir de nuestra rutina habitual, y como casi nada de lo habitual es excepcional resulta ser que si hay algo especial dentro de lo habitual, generalmente estamos ciegos a ello.

Nessa Twix © Solkes

Precisamente por eso es que de lo que voy a hablar en este artículo es de algo que está ahí todos los días, y que, aunque se ha dicho ya muchas veces, siempre necesita ser dicho una vez más y a otro que lo lea. Si te preguntas de que carajos voy a escribir, es de feminismo, de igualdad.

NO, ¡NO DE HEMBRISMO!!! ¡De feminismo!!! (rápidamente te digo que el hembrismo -al igual que el machismo – se trata de la supremacía de la mujer obre el hombre, mientras que el feminismo busca la igualdad, pero reconoce la situación de dificultad actual femenina). Esta aclaración es importante porque la mayoría se molesta con la idea de “feminazi” que lastimosamente acarrea el feminismo; pero como ves es un error.

Quiero hablarte de porque el feminismo es la revolución social más importante del siglo XX y por eso debe acabarse (tranquilos no estoy loca, lo que pasa es que si se acaba es porque ya no es necesario), y también de la importancia de reconocer que a los hombres -como también a otros géneros- se les ha encasillado, vetado.

Demos un ejemplo antes de comenzar, si la mujer paga la cuenta, ¿no le demuestra a si misma esto su independencia y libera al hombre de esa responsabilidad? Si las mujeres trabajan, ¿no le ayudaría eso también a su esposo?, ¿A ella misma?,¿A su familia?, ¿Al mundo? Si los niños y las niñas juegan con lo que quieran, ¿no los haría eso más felices?, ¿Y con eso a sus padres? Si los hombres y las mujeres estudian lo que quieran sin prejuicios, ¿no nos daría eso mejores profesionales? ¿más apasionados?

Nessa Twix © Solkes

No lo sé, pero me parece que nadie está ahora 100% contento y ganando. La superioridad masculina existe, pero en ciertas cosas, al igual que la femenina, otra vez, en ciertas cosas. Si la superioridad no es completa no es posible generalizarla. Cómo te darás cuenta, estamos tomando la perspectiva de un feminismo que se rige por la igualdad. Estamos dando un paso más de la mujer para, reemplazarlo por la sociedad, por todas las personas. La igualdad es incluyente y para mi el feminismo se trata de eso. Nace del amor y no del odio.

Sin embargo debemos poner las cosas en perspectiva, y es por eso que vamos a hablar del feminismo como tal primero. El susodicho es una revolución social que viene pronunciándose desde hace siglos (oficialmente desde el siglo XVIII), y a pesar de ser tan antiguo hoy en día resulta demasiado amplio y difícil de definir. El feminismo tiene mil variantes que, a la final, dificultan su comprensión para cualquier persona. Lógicamente lo mejor sería complicarlo todo menos, pero no es tan fácil tratándose de algo tan serio y abarcador.

Manu G © Solkes

Si yo tuviera que definirlo, te diría que el feminismo es un movimiento social que lucha por el cumplimiento de los derechos para las mujeres que ya se les han dado desde hace años. Así mismo defiende la necesidad de igualdad social y erradicación de la violencia específica hacia la mujer, por ser mujer (feminicidios, por ejemplo).

Sin embargo, muchos extenderían esa definición e incluso dirían que la mía no le hace justicia al movimiento.

La razón para esto, es que aquellas personas seguidoras del llamado feminismo radical, opinan que la igualdad entre hombres y mujeres es insuficiente para alcanzar el equilibrio en la balanza (en mi definición la igualdad de géneros es básicamente el punto central), ya que para ellos las mujeres actualmente se encuentran totalmente en “desventaja” oprimidas por el patriarcado (que es el predominio de la autoridad del varón en un grupo social) lo que causa que no puedan decidir por sí mismas, y que por esta razón, se les deben privilegios especiales.

Privilegios como leyes específicamente diseñadas para favorecernos solo por ser mujeres. Se trata del hecho de poner a la mujer sobre el hombre porque es menos. Para mí el feminismo radical victimiza a la mujer, y la trata como a un invalido que no puede cuidar de sí mismo. A esto ellos lo llaman “discriminación positiva” (me queda una duda, ¿habrá también “Bullying positivo”?).

Ya …. ¿No se parece esto a los privilegios de los hombres sobre las mujeres solo por ser hombres? No necesitamos nuevas leyes, necesitamos que se cumplan las que ya se han creado para las personas.

Además, los feministas radicales, afirman que absolutamente toda la violencia hacia la mujer se da exclusivamente por el hecho de ser mujer y asumen que el victimario es un hombre. Pero ¿cómo aplicaría esto a las parejas lesbianas?, ¿y si la mujer agrede al hombre primero o él la agrede en autodefensa? En el caso de violencia entre las parejas lesbianas encontramos miles de huecos en la justicia, pues al tratarse de un victimario femenino la ley no las cubre igual. Al otro lado de la cobija, cuando el hombre es la víctima, la ley tampoco sabe bien como protegerlo. No está preparada.

No es diferente que el victimario sea un hombre o una mujer, además, bien podría ser agredido o agredir una persona no binaria. Hay que juzgar crímenes no géneros. Si se da el mismo crimen se debe aplicar el mismo trato, la misma ley, la misma justicia, no leyes especiales para nadie.

Consideremos que las mujeres hemos llegado hasta donde estamos hoy (muchísimo mejor que hace años), sin nada de esta “discriminación positiva”, lo que es más, llegar a donde debemos llegar sin ayuda es parte del empoderamiento, autonomía e igualdad que mismo defiende el feminismo. Hoy en día hay más mujeres en las universidades que hombres, ¡ósea que vamos haciendo progreso!

No me parece acertado que la creación de leyes de impunidad y beneficio para las mujeres sea la solución correcta. Una decisión que beneficie a unos sobre otros de manera injusta siempre acabará en conflicto.

Nessa Twix © Solkes

Otro pilar del feminismo radical es que las mujeres no deben ser autorizadas a quedarse en casa así ellas lo deseasen, pues afirma que, si quisieran hacerlo, sería porque han sido oprimidas y manipuladas. De ese modo asegura que lo más razonable es obligarlas a trabajar y erradicar el instinto maternal y el “mito” de la familia. Vaya cosa, resulta difícil de hacer les informo, especialmente porque el instinto maternal es una cosa que viene de fábrica, y que estar o no estar en casa es una decisión personal.

En este caso, el feminismo radical no actúa como agente liberalizador de las mujeres, sino como un mecanismo opresor y estado totalitario, que busca imponer por sobre las libertades individuales lo que él considera correcto con el fin de mantener el control social. Yo opino que es peligroso.

Lo único que me queda por decir es que el feminismo radical (que lastimosamente es el que más vemos en los medios y con el cual representan a todo el género) es en sí machista. ¿Por qué? Porque pinta a la mujer en la sociedad más machista generalizada del mundo. Este, si este, es el hembrismo disfrazado que defiende que las mujeres somos unas pobres victimas invalidas e incapaces, y que el hombre es un monstruo despiadado. Nada que ver.

Por otro lado, más breve, conciso y veloz, les digo que el feminismo liberal es que el defiende la igualdad de género, pero reconoce que hoy en día varios derechos de las mujeres se están vulnerando.

No opinamos que necesitamos tratos especiales, sino que las leyes que se aplican a hombres, así como los derechos que se les garantizan a todos los seres humanos, deben cobijar a las mujeres en situaciones de crisis, cuando ahora, no lo están haciendo. Hablo de cuando se viola a una mujer y la corte pregunta ¿qué hizo ella para provocarlo?, o de cuando se le considera incapaz de desempeñar un trabajo por ser mujer.

Nessa Twix © Solkes

El feminismo liberal es importante, porque deja espacio para hablar de la masculinidad tóxica. Deja espacio para la variedad de géneros en el espectro que debe cobijar la igualdad.

La masculinidad tóxica es básicamente como la sociedad y sus estereotipos sobre lo que es ser hombre, afectan al género masculino. Sí, es cierto, las mujeres también sufrimos de feminidad tóxica. Pero se le da más importancia y gravedad que la masculina.

Por ejemplo, es más común ver a una mujer “marimacha”, que a un hombre afeminado. Si un hombre es de cualquier manera afeminado, entonces se le acusa de gay (como si fuera un insulto), y de la misma manera a un hombre gay que no sea afeminado se le cuestiona su sexualidad. Y aunque a una mujer marimacha se le puede acusar de lesbiana o de descuidada, la mayoría de las veces se ve como un tipo de empoderamiento.

A un hombre que no le gusten los carros se le cuestiona, si no quiere follar se le cuestiona, si no es agresivo se le cuestiona (y hay hasta padres que se preocupan), si es agresivo se le justifica, si no paga la cuenta se le descalifica, si quiere ser bailarín es un fenómeno, si quiere jugar con muñecas está equivocado, si nace varón se le viste de azul, si quiere llevar el pelo largo es inconcebible, si llora es menos hombre, y si su pene se considera muy pequeño es indigno, y si quiere ser mujer se le niega, entre muchas otras cosas.

Puede que ganen más en la mayoría de los casos que las mujeres, pero sin duda no están impunes. Nadie tiene la ventaja total y por eso nadie vive en total desventaja. Si tú opinas que sí, ya es un tema de tu perspectiva de las cosas.

Nessa Twix © Solkes

Ser hombre no es fácil, y cada vez hay más hombres que se pronuncian al respecto a la vez que se unen al movimiento feminista. La vida no es una guerra de supremacía, sino un imperativo de igualdad y armonía.

Por esto es que es importante discutir y educar sobre la igualdad de género, y es cierto, la cultura y la educación al respecto son una parte necesaria del asunto, pero la clave es la praxis.

Menos cultura más hechura, las palabras y el papel pueden con todo, por eso queremos hechos.

Finalmente, esta presión y encasillamiento de las personas es lo que nos ha llevado a normalizar la falsa naturalidad de las relaciones entre los géneros.

Te recuerdo, el género es la sexualidad con la cual una persona se identifica psicológicamente o con la cual se define a sí mismo. Y el sexo depende de la biología, si tienes pene o vagina o ninguno.

¿Ahora bien, por qué se hace esta distinción? Porque hoy en día sabemos que hay mil géneros y oriengtaciones sexuales como: homosexualidad, bisexualidad, hetero sexualidad, pansexualidad, demisexualidad, lithsexualidad, autosexualidad, antrosexualidad. etc., estas orientaciones las podría tener un hombre, una mejer, una persona no binaria, lo que sea. Además no están directamente relacionados al sexo ni a la personalidad.

Nessa Twix © Solkes

Las personas que pertenecen a la comunidad LGBTIQ luchan también contra estereotipos, prejuicios, discriminación y exclusión. El caso de un hombre gay que es tratado diferente por ser gay no es muy distinto al caso de una mujer que es tratada diferente por ser mujer. Todos somos importantes.

Listo, aclaremos ahora el link entre la falsa naturalidad en las relaciones entre los géneros y la variedad de géneros sexuales.

Primero, estadísticamente en Uruguay (por nombrar uno de muchos), la mayoría de las parejas son homosexuales y la mayoría de los hogares no son nucleares (ósea papá, mamá e hijos). Segundo, la heterosexualidad NO es “natural” porque la homosexualidad o cualquier otra no es “antinatural”. Tercero, los estereotipos de la masculinidad tóxica y de la feminidad tóxica no son naturales. Cuarto,la violencia de género no es natural, el techo de cristal no es natural, los feminicidios no son naturales. ¡Y decir que si lo es enfermo y retrógrado!

Estas personas que son acogidas por la variedad existente de genérenos, también deben ser recogidas por el feminismo -así como también por sus propios movimientos- , en son de la tolerancia e inclusión, ya no estamos hablando solo de las mujeres, o de los hombres estereotipados, en el siglo XX se habla de personas.

Laura Viera A © Solkes

El binarismo de género está acabando con esta sociedad que es todo menos binaria, estamos sometidos a un sistema que no funciona para nuestra sociedad actual. Es como tomar sopa con tenedor. El binarismo trae mil justificaciones hacia la violencia, desde justificaciones socio culturales, hasta religiosas. Por ejemplo, culturalmente en países como Colombia un hombre con falda se ve mal, mientras que en Escocia no. En ámbitos religiosos el Corán dice que la mujer es menos y le pertenece al hombre, la biblia dice que la mujer pida instrucción religiosa a su esposo y la homosexualidad (entre otros) se ahoga en prejuicios religiosos y sociales.

Todas estas son celdas para la sociedad, frenan el progreso y el bienestar. Hay cosas que ya sería bueno superar. No va nadie a adoctrinar el mundo, este mundo y su gente es y será siempre de naturaleza libre.

Las muertes nacen de la intolerancia y la justificación de la mima, y es por eso que todas, absolutamente todas estas muertes, son evitables.

Nessa Twix © Solkes

Necesitamos hablar de feminismo en la misma mesa en la que se habla de igualdad, necesitamos no juzgar y más bien aceptar, necesitamos no temer reconocer la necesidad d reivindicar al otro solo porque creemos que eso nos perjudicaría. El bien individual generará el bien común.

La vida no es fácil para nadie en especial, nadie está en absoluta ventaja, y el mundo no es de nadie. Por eso mismo es que debemos trabajar entre todos para reconocer y acabar con la desigualdad social mediante actos y no palabras. Necesitamos educar para la tolerancia, para la expresión, para el amor propio, para el empoderamiento, para la responsabilidad, para la autosuficiencia. No podemos dejar que las metáforas nos piensen. Llevamos tanto tiempo metidos en una cueva que se nos olvidó que existe el exterior. Cuanto menos doloroso sería que todos pudiéramos salir por igual y al tiempo.

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