Violencia Obstétrica

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Cuando supe que estaba embarazada, hace poco más de tres años, una de mis primeras preocupaciones era poder controlarme y atenderme con un médico pro parto natural, más viviendo en un país como Venezuela, el cual tiene una de las tasas más altas de cesáreas de América Latina, 80% en el sector privado (La OMS considera que la tasa ideal de cesáreas debería estar entre 10% y 15%).

Parirás sin dolor

Me hicieron una episiotomía sin siquiera avisarme.

Años antes había tenido la bendición de presenciar en persona el nacimiento de mi última sobrina, un parto que me había mostrado la cara amable, bonita, de ensueño, la verdadera cara del nacimiento, en contraposición a ese cuento de terror que todos tenemos en nuestro inconsciente colectivo.

Y es que desde el “parirás con dolor” que encontramos en la Biblia (Génesis 3:16), las escenas de partos en telenovelas y películas, hasta los cuentos de mujeres cercanas y otras no tanto, el parto se nos ha vendido siempre como un acto de dolor, padecimiento y mucho sufrimiento.

Jesús Alejandro Sánchez ©Solkes

Volviendo a mi historia, yo necesitaba encontrar un doctor con quien pudiera estar segura de que podría tener mi tan anhelado (y escaso) parto natural.

Perdí la cuenta de los tactos que me hicieron, lo peor es que no siempre los hacía la misma persona, me sentí invadida, frustrada, humillada.

Con quien pudiera tener la certeza de que si al final terminaba siendo cesárea (como ocurrió), sería porque realmente estaba en peligro la integridad física de mi bebé o la mía y no una cesárea innecesaria más, como en la mayoría de los casos.

Un parto natural

Pero, ¿Por qué uno tiene que buscar expresamente un médico pro parto natural, cómo quien busca una aguja en un pajar, para poder “asegurarse” de que tendrá un parto/cesárea respetado? ¿Qué está pasando en las instituciones de salud, que de pronto el parto se ha convertido en algo tan “peligroso” y “delicado”? ¿Por qué razón el parto, un proceso fisiológico natural, termina siendo en la mayoría de los casos, excesivamente medicalizado, importunado e interrumpido con tantos procedimientos invasivos injustificados? ¿No es acaso uno de los actos más naturales que podemos presenciar? ¿No es así, pariendo/naciendo como hemos poblado al mundo?

Jesús Alejandro Sánchez ©Solkes

Estos testimonios tristemente se multiplican a lo largo del mundo, tanto que terminamos viéndolos como algo normal, tanto, que pasa por debajo de la mesa, tanto, que la mayoría de las mujeres piensan que se merecían ese trato, que es lo que toca, que no hay otros modos.

Luego de que mi bebé nació (fuerte y saludable), se la llevaron sin siquiera dejar que la viera, pasaron seis horas hasta que de tanto rogarle a una enfermera, que recién llegaba a su turno, ésta se compadeció y me la llevó al cuarto, ya le habían dado fórmula láctea.

Nos sentimos culpables si no nos sentimos cómodas con nuestra historia de parto, porque al final lo que importa (es lo que nos dicen hasta nuestras propias madres) es que ya tenemos a nuestro bebé sano (a veces no tanto, gracias a estas malas prácticas) en nuestros brazos.

Y ¿Qué pasa con las huellas emocionales y físicas que nos deja ese momento? ¿Por qué no podemos tener un recuerdo, menos traumático de uno de los momentos más importantes, significativos e inolvidables de nuestras vidas?

Violencia Obstétrica

La Violencia Obstétrica es una forma de Violencia de Género y de Violación a los Derechos Humanos y Reproductivos de la mujer, muchas veces ignorada.

Mientras pujaba, la anestesista se me montó encima para ayudar a empujar… le fracturó una clavícula.

Según Jesusa Ricoy Olariaga, Matriactivista y especialista en Educación Perinatal, la Violencia Obstétrica es el acto de ignorar la autoridad y autonomía que las mujeres tienen sobre su sexualidad, sus cuerpos, sus bebés y sus partos.

Es también el acto de ignorar la espontaneidad, las posturas, los ritmos y los tiempos que el parto necesita para desarrollarse normalmente cuando no hay necesidad de intervención.

Penalizando la violencia obstétrica

En su legislación, Venezuela, primer país en el mundo en tener una ley que penaliza la violencia obstétrica, la define como: “La apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres, por prestadores de salud, que se expresa en un trato jerárquico deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres.”

Artículo 51.

“Se considerarán actos constitutivos de violencia obstétrica los ejecutados por el personal de salud, consistentes en:

1. No atender oportuna y eficazmente las emergencias obstétricas.

2. Obligar a la mujer a parir en posición supina y con las piernas levantadas, existiendo los medios necesarios para la realización del parto vertical.

3. Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole la posibilidad de cargarlo o cargarla y amamantarlo o amamantarla inmediatamente al nacer.

4. Alterar el proceso natural del parto de bajo riesgo, mediante el uso de técnicas de aceleración, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer.

5. Practicar el parto por vía de cesárea, existiendo condiciones para el parto natural, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer.”

Existen dos modalidades de violencia obstétrica, por un lado la física, la cual se refiere a prácticas invasivas y suministro de medicación, injustificados por el estado de salud de la mujer en labor. Asimismo, cuando se irrespetan los tiempos y los procesos del parto biológico. Y la psicológica, que se refiere al trato deshumanizado, grosero, regaños, burlas, humillaciones, manipulación y/o negación de la información, cuando la parturienta solicita asesoramiento, requiere atención o en alguna práctica obstétrica.

Franca Franchi ©Solkes

La Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó en septiembre 2014, un informe titulado Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud, donde se pronuncia sobre esta problemática de salud pública.

El asunto de la Violencia Obstétrica es un problema grave, amplio y de nivel mundial, al que aún no se le ha querido dar la cara. Es un modo de violencia profundamente solapado y el cual pocos están interesados en voltear a ver y atender.

A lo largo de los años son muchos los países en los que han aumentado la tasa de cesáreas innecesarias e injustificadas, se trata a la mujer embarazada como a una enferma, que no puede decidir sobre su cuerpo o sobre cómo quiere que se desarrolle su parto.

Debemos empoderarnos

Se coacciona a la mujer a realizarse una cesárea a través de la manipulación de la información, asustándola y culpabilizándola si algo sale mal con su bebé por no hacer caso a todo lo que le indica el personal de salud, se la infantiliza, se le quita todo su poder y autonomía.

Jenniffer Oviedo Corrales © Solkes

Como mujeres, debemos empoderarnos, informarnos acerca de nuestros derechos y alzar la voz ante estos maltratos, hemos poblado el mundo pariendo, seamos conscientes de nuestra importancia, de la importancia de nuestros procesos reproductivos y de nuestra sexualidad. Que las cosas se hagan siempre de una manera, no quiere decir que esté bien.

Que existan situaciones que parezcan de rutina, no significa que estén en lo correcto. Mientras seamos más las que logremos abrir los ojos, defendernos y protegernos, cada vez se hará más posible lograr los cambios que perseguimos y merecemos.

Puedes buscar La Revolución de Las Rosas en Facebook. Si viviste un caso de violencia obstétrica y deseas compartirlo, necesitas ayuda u orientación, puedes escribir directamente a revoluciondelasrosascostarica@gmail.com y de allí te remitirán a la organización de tu país, de ser necesario. Por mi parte, quiero agradecer públicamente a Jenniffer Oviedo Corrales, coordinadora de La Revolución de las Rosas Costa Rica, por su colaboración para realización de este artículo. ¡Gracias!

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