San Andrés seduce

Por: Lenniz Urbina
Fotos: Lenniz Urbina

Cuando un país como Colombia es reconocido alrededor del mundo por una cantidad de factores negativos como drogas, conflicto armado interno o desigualdad social, es inevitable refutar esa imagen y cambiarla por lo que realmente es Colombia, su gente, sus paisajes, sus lugares mágicos, que cada vez es más inevitable no mostrar esto ante el mundo.

Es gracias a quienes conocemos como turistas mochileros que llegan a este territorio y se van con un argumento fundamentado en la belleza de los recursos naturales propios del suelo colombiano que enamoran y seducen con sus paradisiacos paisajes, tal como lo hace San Andrés, la Isla que refuta la reputación de Colombia con todo lo que en ella se encuentra.


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Desde su fauna y flora así como lo más memorable de sus calles e historia, San Andrés, alberga un sinnúmero de personajes que hoy en día se han ido constituyendo a través de los detalles de sus gesticulaciones y comportamientos, algunos de ellos se han catapultado al estrellato con sus melodías de estilo reggae mezclada con tonos caribeños.

Estos cantantes y artistas reconocidos a nivel nacional e internacional, así como escritores literarios, que han engendrado de sus raíces y personalidad isleña, la magia que se encuentra en su isla, su identidad cultural y el sabor de los colores de su mar, lo constituyen como lugar de inspiración y magia literaria, además del arte urbano que reposa en sus calles.

Esta isla conocida también como “el mar de los siete colores”, se puede apreciar desde las nubes que se tropiezan con las alas de la aeronave cuando se va aterrizar en tierra sanandresana. Desde este punto privilegiado, se logra apreciar toda la magia del lugar que sin timidez se deja ver por todo lo ancho y largo del horizonte.


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Esta isla demuestra con majestuosidad porqué es uno de los lugares paradisiacos que con dificultad nos cuesta creer que sea un territorio nacional de fácil acceso y de puertas abiertas a todos los que lleguen y quieran explorar cada uno de sus rincones, desde los cayos cercanos que recubren el contorno de la isla, hasta las montañas que aún vírgenes están llenas de magia selvática.

Suele llamarse nativo en San Andrés Islas a esa persona que ha nacido y crecido en la isla. El individuo sanandresano suele ser alto, fornido de personalidad destacada por su sencillez y carisma, el nativo en San Andrés para los turistas es un guía, un amigo que está siempre listo a prestar el mejor servicio, en el mar, en la playa o en su hogar.

Los nativos tienen una tradición muy particular, y es la de adecuar sus viviendas para convertirlas en las llamadas posadas, que prestan el servicios de hostería como cualquier hotel reconocido, con comidas, guías turísticos, alquiler de herramientas marítimas y sobre todo cordialidad de servicio.

Cuando se pisa San Andrés, inmediatamente se cambia de ambiente, es inevitable sentir la sensación de bailar al ritmo de las olas y de los nativos con su peculiar lenguaje criollo sanandresano, idioma que entrecruza palabras de inglés y español, que le da un toque picaresco al paisaje que se deja contemplar en cada lado al que se le mire.

Y es que sus calles, su folklor, sus colores y sabores es lo que hace que el archipiélago de San Andrés sea visitado por al menos un millón de personas al año. El turismo en la isla ha ido ascendiendo debido a los bajos costos de los tiquetes aéreos, y a que cada vez hay más aerolíneas nacionales e internacionales que incluyen esta ruta.


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Para que la estadía en San Andrés pueda ser inolvidable, hay que incorporarse como un nativo más, hay que adentrarse en su cultura de música reggae, de su idioma caribeño y de los rincones naturales propios de la isla, como “la piscinita”, lugar nombrado así por la forma del espacio entre el borde del terreno y el mar, además por sus aguas tranquilas que asemejan una piscina natural.

“La piscinita” está situada al oeste de la isla, sin playa, ni arena blanca. Sólo un balneario natural de mar tranquilo de olas suaves, de profundidad de más de ocho metros donde se pueden realizar actividades como snorkel y buceo, además de su trampolín artesanal desde donde se impulsan los más atrevidos para sumergirse hasta las profundidades de su arrecife.

Los mejores planes para realizar en la isla son los de menor costo, como la exploración de lugares naturales que no están privatizados y tienen su entrada libre y gratis. Estos planes se pueden realizar con un paseo en bicicleta, motocicleta o carrito de golf, que están a la orden del turista para su alquiler en cualquier esquina del centro de la ciudad.


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Recorrer la isla por completo y detenerse en los lugares más representativos puede realizarse en un día, ya que la isla cuenta con alrededor de 27 kilómetros cuadrados de extensión, recorridos en un paseo a la orilla del mar donde la carretera se presta como cómplice para contemplar el horizonte de sus siete colores marítimos mientras se va atravesando la isla de norte a sur.

En el recorrido van apareciendo lugares que fortalecen la historia de la isla, lugares que esconden evidencias de cuando la isla era utilizada como refugio pirata, base militar o parte de la conquista europea, cuando en aquel entonces personajes franceses y holandeses iniciaron con el descubrimiento de la isla, dejando hoy lo que se tiene como cultura raizal.

Uno de los lugares que da pie a creer que la isla era uno de los paraísos favoritos para esconder tesoros piratas es la llamada cueva de Morgan. Este lugar ha sido cuidado y protegido por los nativos de la isla que han realizado una especie de museo con todas las cosas encontradas del pirata y sus secuaces cuando visitaban la isla.

La cueva de Morgan está compuesta por objetos del mismo pirata Morgan como su ropa, zapatos, sombreros que utilizaba como capitán del barco pirata y luego dejaba olvidadas en la isla, así como sus tesoros, que se han reproducido en réplicas de miniatura y una llamativa nave ubicada en el centro de la cueva, el barco utilizado como atractivo para sentir la presencia pirata.

Conocer esta parte de Colombia implica que debes ser consciente, que vas a cambiar, vas a ver la vida desde otra perspectiva. Si eres colombiano agradecerás la fortuna de pertenecer a la misma patria que este paraíso terrenal y si eres extranjero no desperdiciarás la oportunidad de visualizarte como un isleño más.

Siguiendo el recorrido hacía el sur de la isla, se llega a un lugar popular por su particular atractivo: el hoyo soplador. Como su nombre lo indica es un hoyo que está situado entre la carretera y la orilla del mar, alrededor de 10 metros sobre los corales que golpea el oleaje del mar y se caracteriza por simular una fuente de agua y aire, fenómeno que se atribuye al choque constante de las olas con los túneles debajo de esta superficie.


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Alrededor del hoyo soplador se pueden encontrar diversos kioscos o lugares refrescantes que fueron creados para los turistas. Allí se disfrutan diferentes bebidas artesanales como el cocoloco. Esta bebida es hecha a base de diferentes licores mezclados en un coctel presentado en un casco de coco vacío, un pitillo y una mini sombrilla.

Continuando con el recorrido ya de vuelta hacia la zona central de la isla, cerca del centro financiero, locales y centro comercial está el paseo de Spratt Bight. Esta zona concurrida tiene un amplio paseo peatonal donde se puede realizar una caminata nocturna con su playa a un costado y los clubes, restaurantes y música al otro costado.

Spratt Bight, una de las playas más lindas de la isla, de agua cristalina y color turquesa indispensable para tomar el sol y refrescarse con deportes náuticos como jet ski o paseos por la arena blanca cuenta con una extensión aproximadamente de 450 metros cuadrados, lo que contribuye a que la llamen la playa más visitada del archipiélago.

El acuario es uno de los lugares más visitados de la isla o podría decirse que es una parada obligatoria para aquellos que visiten la isla. El acuario es un islote cercano a los cayos que están a dos kilómetros de las playas centrales de San Andrés. Nombrado el acuario debido a la frecuencia constante de peces coralinos que se difunden a poca profundidad de la superficie.

Los peces del Acuario, llegan cerca a la orilla del mar cuando los turistas los atraen con comidas principalmente pedazos pequeños de pan, que los nativos dan como idea para atraerlos y así poderlos fotografiar o apreciar las diferentes especies que allí se encuentran donde basta con sumergir un poco la cabeza en el agua para poderlos observar en su hábita natural.

Johnny Cay, nombre de uno de los cayos más grandes ubicado cerca del Acuario, tiene una particularidad en el tipo de visitantes o mejor en el tipo de residentes que habitan en él, contrastando sus colores con los verdes selváticos. Las iguanas de Johnny Cay son extravagantes tanto como el ocaso que se pone sobre los siete colores del mar sanandresano.

En la parte oeste del cayo se visualiza una playa de arena blanca, entre un suave oleaje y una línea de palmas de coco, ideal para tomar una toalla, una silla y deslumbrarse de la tranquilidad del viento y el sonido del mar, asemejando un mirador inigualable donde se deja ver en todo esplendor el norte y sur de la isla caribeña.

La fauna y flora cada día se ven más amenazadas debido a los constantes fenómenos naturales como lluvias y sequia extrema que causan pérdidas irreparables, así como el uso desmesurado del ser humano con sus recursos naturales, es por esto que se han desarrollado en la isla, grupos de salvamento ambiental, que han sido participes de grandes logros ambientales.

El cuidado y preservación de las especies que allí habitan y la protección de las playas y selva sanandresana se han visto atribuidos a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del archipiélago de San Andrés, quienes contratan a grupos capaces de integrar estrategias de salvamento de especies naturales como la tortuga swanka.

Esta especie de no más de 15 centímetros de longitud, catalogada como insignia del archipiélago de San Andrés y Santa Catalina se encuentra en vía de extinción, por ello la importancia de contribuir día a día con su preservación. El apoyo a las campañas de limpieza en las playas y en los manglares cuando sean visitados es indispensable y se deja ver en los lugares de mayor frecuencia de turistas con avisos y carteles.


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San Andrés, se ha convertido entonces en uno de los lugares más representativos y hermosos de Colombia para contrarrestar la imagen del país ante el mundo, para demostrar que no solo son aspectos negativos los que caracterizan nuestro país sino que tenemos una amplia gama de belleza natural para descubrir y explorar en nuestros mares y montañas. Si se resaltara más en el mundo este tipo de paraíso terrenal colombiano, y se nombrara menos todos los factores opuestos a su imagen real, seguramente Colombia tendría una reputación digna de cualquier país lleno de destinos naturales para disfrutar y apreciar de sus recursos donde la naturaleza es la máxima exponente de la infraestructura y arquitectura que se pueden apreciar.

 


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